La sección “Recortes de la prensa seria” de El Jueves me brinda una nueva oportunidad de ejercer mi vocación secreta de periodista de investigación. Hace un par de meses ya desentrañé la falacia de los supuestos aparcabicicletas con forma de culo de mujer, y ahora me pongo con el caso de la oreja en salsa.
El titular, publicado en el Correo Gallego, dice: Encuentran una oreja humana en una lata de salsa de tomate.
Sucedió en diciembre pasado, cerca de San Juan, capital del Estado Libre Asociado a los EE.UU. conocido como Puerto Rico. El Correo Gallego da pocos detalles, pero el diario Zócalo de Saltillo (México) cuenta algo más de la noticia. Gracias a este medio sabemos que la familia afectada llegó a consumir tomate de la lata y fue al día siguiente cuando, al volver a usarla (repetirían menú, digo yo), notaron que la salsa no salía con la fluidez deseada y al abrir el recipiente vieron que algo similar a un cacho de oreja obturaba los orificios. Virgen Santísima.
La salsa era marca Goya, el tomate que hace crecer… la oreja!
Pero eso no es todo. Buceando por las cloacas de la red he rescatado este impresionante documento que habla de un suceso similar ocurrido en España en 2007, no se pierdan el relato:
En este caso era un tetrabrik de la marca Solís, y la oreja estaba completita, pero parece que no era humana. Eso sí, “pesaba”. En el vídeo se ve bastante bien, sale a los 55 segundos más o menos. Los protagonistas acudieron al hospital “con un cuadro de vómitos y angustia”. La señora alega que no volverá a probar la pasta con salsa de tomate.
El sospechoso parecido entre ambos incidentes da que pensar. Acaso el mundo del tomate en salsa está dominado por una siniestra mafia de descendientes de Van Gogh que de esta forma perpetran su sórdida venganza contra un mundo que maltrató a su pariente? o tal vez es un ingrediente secreto habitual que sólo en raras ocasiones es detectado? qué opina Iker Jiménez de esto?
Pero no disparemos los rumores: El Instituto de Ciencias Forenses (ICF) de Puelto Lico analizó unos días después el objeto aparecido en la lata y desmintió que se tratara de un trozo de pabellón auditivo. Era un hongo. Y añaden que creció en la lata porque llevaba mucho tiempo abierta, y el calorsito tropical pueltoliqueño es lo que tiene. Pero el ICF no aclara qué hongo es, lo han enviado a la Universidad local para que lo clasifiquen. Si resultare ser una nueva especie, propongo llamarla Champinonis tomaterus auriculiense.
Sin embargo, la familia descubridora del presunto hongo, tal vez herida en su orgullo por la sugerencia de malas prácticas domésticas implícita en el veredicto del ICF, insiste que no. Que la lata no llevaba ni 24 horas abierta, y había estado siempre en la nevera. El abogado de la familia va más lejos y alega que el policía que recogió la evidencia pudo mutilarla, pues “trasteó con ella con una cuchara hasta tal punto que cambió su aspecto original”. Estos picapleitos huelen sangre y no sueltan presa.











Mirandolo por el lado positivo, no hace falta que le eches ni salchichas, ni atun ni carne picada a los espaguetis jajajajajajaja
La gente se queja de vicio…. jajajajaj
Sí, lo que no mata engorda
Fuera lo que fuera… menudo asquito!!! Me da algo solo de pensarlo, arggggggggggggggggggggghhhhh!!
bueno, igual con esto han descubierto un método más rápido y barato de producir “salsa de tomate con champiñones”…
Arroz a la cubana con oreja en su salsa, menuda delicatesen, Argg
Sería entonces “arroz a la orejana”…
[...] Pero si las mujeres siguen quejándose de la uniformidad en la personalidad de los machos igual que hace 47 años, también éstos continúan reclamando de aquéllas un poquito más de picante en sus relaciones. Vean si no el notición salido ayer en La Voz de Galicia, digno candidato a aparecer en la ilustre selección semanal que hace El Jueves de “Recortes de la Prensa Seria”: [...]