De la aclamada serie: yo, pedante y redicho
Ayer me pasé por el barrio de Mirasierra para visitar a un familiar, y pasé por una calle cuyo nombre me pareció de lo más curioso:

Lo primero que pensé es “coño!, qué haría esta portera para alcanzar fama tal que le dediquen una calle en tan señorial barrio?”, luego me asaltó también la duda de por qué no le pusieron a la calle directamente el nombre de la señora, tipo “Calle de Fulanita de Tal”, en lugar de mencionar únicamente su ocupación. Será que el realmente famoso era el cura y a la buena mujer la fama le llegó de rebote? Esto merece una investigación.
Así que me puse a googlear a ver qué pillaba. No ha sido fácil, pero tengo, en primicia mundial, la explicación al enigma. Por desgracia no es tan truculento-morbosa como mi desbocada imaginación anhelaba, si bien no por ello deja de ser interesante.
La Portera del Cura es un risco de la sierra de Guadarrama (léanlo bien, no “Guarradama”, eh?), en el límite de las provincias de Madrid y Ávila. Esto debería haberlo imaginado, ya que bastantes calles de Mirasierra responden a nombres de accidentes geográficos serranos.
Resulta que La Portera del Cura, a 1.640m, circunda a y preside sobre el famoso valle de Cuelgamuros, más conocido en nuestro tiempo como Valle de los Caídos debido a un pequeño mausoleo que se encuentra en él. La PdC constituye el límite de las posesiones de Patrimonio Nacional (propietario del VdlC) en la zona, como atestigua un interminable murete de piedra que pasa por allí.
El murete además es la divisoria entre Madrid y Ávila, tiene unos 40km de largo y se le llama la “Gran Cerca”. El mismísimo Felipe II (cuyo nombre verdadero era Felipe Lotas) fue quién ordenó su construcción para delimitar los predios reales, en 1589 nada menos. Carlos III lo restauró y amplió casi un par de siglos después, presa de su frenesí arquitectónico-urbanístico.
Sin embargo, la pregunta original sigue en el aire, incómoda: qué haría la misteriosa portera para que le dedicaran algo, sea una calle o un risco?
La respuesta nos la da la Gran Cerca, la cual tiene varios pasos en su recorrido para poder cruzarla. Estos pasos se llaman portillas o porteras, en lugar de puertas que sería lo más normal, digo yo. Y, lo han adivinado, justo en el paraje que lleva el nombrecito que nos ocupa están los restos de una puerta en el muro a la que los lugareños llamaron Portera del Cura por hallarse cerca de una antigua edificación conocida como “la casa del cura”.
Me entró la tentación de seguir profundizando a ver quién era el cura que vivió en esa casa y qué obras y milagros realizara, pero al final me ha dao pereza, paso. Que tampoco me pagan por esto, oigan.
En fin, que con la gilipollez esta he matao la mañana del sábado…
Les dejo un par de links que describen bonitas rutas por la zona, por si se animan a deslomarse monte arriba:











Sí señor, periodismo de investigación puro y duro. Desde luego, nada que ver con lo que una mente sucia propondría al leer el cartelito
Todo lo relacionado con los curas y las mujeres que les rodean da un poco de morbo. Los curas de pueblo siempre tuvieron una mujer a su lado, normalmente era la hermana o la tía o algo parecido, ¿Por qué será? Periodismo verite el tuyo.
Mente sucia…
Pues sí, reconozco que fue mi mente sucia la que me llevó a investigar el nombre de la calle. Como apunta josepin, el tema tiene morbo. Una pena que la historia haya sido más simplona, aunque por lo menos tiene cierto interés…
Te voy a regalar para tu cumple esto: http://www.edicioneslalibreria.com/index.php?SID=&estado=ficha&IDfich=93
PD: He puesto en el sidebar lo que me pediste. Sus deseos son órdenes.
Se ve interesante el libro, gracias!
gracias también por lo del sidebar, te han quedado muy bien las mejoras en el blog.