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Archive for 24/11/08

Nunca me han hecho gracia los bumperstickers. Pero hay algunos que no sólo no son graciosos, sino que asustan un pelín. Como el que sigue, fotografiado en un taxi de alguna ciudad de México:

 

mexitaxi

 

 

Es como para pensárselo dos veces antes de subir a este vehículo cuyo conductor fía la seguridad de sus pasajeros a tan alto protector que, mire usté, seguro que tiene otras cosas más importantes de las que ocuparse que en apartar obstáculos del camino de este taxi y velar por su correcto trazado de las curvas.

Porque, claro, si uno tiene tanta confianza en esta protección, es posible que se relaje un tantito y tome algún que otro riesgo innecesario, por ejemplo ir de Guanajuato a Atotonilco el Alto a 200 por hora y hasta las cejas de tequila. No mames, güey. Que luego a ver a quién reclamas que la protección no funcionó.

Es cómodo esto de poner tu destino en manos del Altísimo. Así, si luego pasa algo, fue Su voluntad. Y contra eso no puede hacerse nada, a resignarse tocan. Como decía un negro (perdón, un subsahariano) que salía el otro día en un documental sobre cayucos: “si Alá quiere que te mueras mañana, no te morirás hoy”. Y así les va.

Lo curioso de la señal de marras es que está escrita con cierto tono oficial, como si la divina protección estuviera avalada o certificada por alguna autoridad competente, igual que los carteles que hay en algunas casas: “Protegida por Securitas”. Quién sabe, igual en el pueblo este hay un obispo que se dedica a bendecir carros y luego les planta el adhesivo como prueba de su intervención. Gratis, eso sí, que sólo se pide “la voluntad”.

Pero bueno, la verdad es que toda protección es poca, habida cuenta que se calcula que en México mueren unas 26.000 personas al año en accidentes de tráfico. Así que ya se sabe, además del airbag, ABS y otros inventos, pónganle el bumpersticker, que algo hará.

Por supuesto, de este lado del Atlántico también se da esta superstición. Quién no ha visto en algún salpicadero la clásica plaquita de San Cristóbal con el “no corras, papá” o la estampita de la Virgen de turno. La invocación a la ayuda divina es menos explícita pero ahí está.

Yo obligaría a que al lado de este aviso lleven otro que diga: “las autoridades advierten que un exceso de fe puede ser perjudicial para su salud y la de los que le rodean”.

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