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Archive for 3/12/08

O “l’estrany cas del traductor automàtic”.

Ya lo habrán leído/visto/oído, supongo: al publicarse en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya el resultado de un concurso de traslados en la Conselleria de Justicia, alguien o algo tradujo los apellidos (y algunos nombres) de los agraciados al catalán. Y claro, tal y como está el patio patrio, poco ha tardado en liarse parda.

Parece que el primero en difundir la buena nueva ha sido, una vez más, el diario Edmundo. Aunque cuenta la historia con cierta mala leche, deja claro que ha sido un error y no hace demasiada sangre, al menos en la versión online. No así Libertad Digital, tan moderado como siempre, que ya entra a saco a explotar el lado emocional de sus lectores: “La Generalidad traduce al catalán todos los apellidos de los nuevos funcionarios”. Pelín exagerado, por no decir manipulado.

Y, por supuesto, algunos van más allá y se pasan tropecientos pueblos: “los nazis catalanes les roban los apellidos a la gente”, escribe un iluminado en un foro de Terra. ¡Jesús! Es leer eso y le dan ganas a uno de echarse a la calle a perseguir polacos, qué barbaridad.

Mientras, desde Barcelona se quita hierro al asunto con titulares mucho más suaves (y, en este caso, más acertados), como en La Vanguardia, o directamente parecen obviar la noticia (El Periodico y Avui).

Pero dejando de lado la triste constatación de que, una vez más, cada medio y cada partido arrima el ascua a su sardina para sacar tajada de esta metedura de pata, vayamos a los hechos:

Se conoce que el concurso también se publicaba en el BOE, con lo que se redactó inicialmente en español y luego, para la versión del DOGC, se tradujo al catalán utilizando un traductor automático. Siendo maliciosos podría decirse que, o bien en la Conselleria de Justicia son unos vagos, o bien no saben catalán, qué bochorno. O siendo un poco ingenuos, diríamos que son eficientes y no pierden el tiempo haciendo cosas que pueden hacer las máquinas. Lo que desde luego sí son es un poco patanes, porque el manazas que estaba a los mandos pasó el traductor hasta por el número de las páginas, y así le fue. Cagada total.

Pero vamos, que no hay que darle más vueltas. De esta, por suerte, España no se rompe. Respiremos aliviados.

Ya en el plano cómico, el tema ha dejado perlas inolvidables, como una señora que se llama Lidia y le cambiaron el nombre por “Toreja”, o un señor que se apellidaba Reverte y el traductor lo cambió por “Reveure’t”. Otra vez un Reverte de por medio, esto es cosa de meigas. Pero lo más paradójico es que el trasto ese tradujo el apellido Vila por “la Vaig Veure”, demostrando no sólo un profundo desconocimiento de la apellidología catalana, pues Vila es catalán hasta las cachas, sino también que gasta un castellano una miaja anticuado, pues hoy en día se lleva más “la vi” que “vila”.

Total, que en la próxima versión del traductor ese le tienen que añadir la función “Me llamo Josep Lluís aquí y en la China” para evitar estos líos.

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