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Archive for 9/12/08

Briconsejo del mes: nunca, bajo ningún concepto, por mucho que les insistan, acepten ser presidente de su comunidad de propietarios y propietarias. Qué coñazo. A mí me cayó el marrón el año pasado y acabo de librarme de él en la junta de la semana pasada. Me gustaría decir que acepté ser presidente por buena persona y hacer un servicio a los demás y todo eso, pero no, reconozco que me enmarronaron por pringao, por no reaccionar a tiempo y cuando lo intenté ya era tarde. Lo mejor es ni ir a las juntas, que igual te cae el “gordo” antes de tiempo. En comunidad, no muestres habilidad.

Y es que las juntas de vecinos sacan lo peorcito de cada uno. Yo pensaba que eso sólo pasaba en la tele, en series tipo “aquí no hay quien viva” y similares, pero es real como la vida misma. Ver a dos padres de familia casi llegar a las manos por si se ponen toldos o contras en las ventanas de la fachada es toda una experiencia. Qué follón. Y yo intentando poner paz en el asunto, cuando lo que me apetecía de verdad es dejarles hacer y disfrutar del espectáculo.

Luego, el tema del garaje. Casi dos horas con temitas del garaje, cada uno con su rollo. Que si menganito sistemáticamente aparca su coche medio centímetro fuera de la plaza o zutanito pone una moto en una zona que es comunitaria. Que el señor presidente es un calzonazos que no se impone y aquí todos hacen lo que quieren. Vamos, no me jodas.

Asunto piscina. La leche. El coñazo que me han dado todo el verano con la puta piscina de los cojones que yo sólo he pisado dos veces, da para todo un tratado sobre los efectos nocivos de la convivencia vecinal en el cerebro. Que si uno me llama a finales de abril para ver si ya la abrimos, que hace bueno. Que si otro, a dos días de abrirla, me dice que hay que retrasarlo porque dan lluvia para ese día. Que llega septiembre y hay avalancha de peticiones (hubo recogida de firmas y todo, no exagero) para extenderla dos semanas más; y luego a la semana siguiente que no, que la cerremos que ya hace frío. Un poquito de por favor, eh?

 

junta

 

Apartado vecinos non gratos. En esta nuestra comunidad hay varios, curiosamente todos “alquilinos”, que no respetan las normas. Uno no recoge la caquita del perro, qué guarro, otro hace la vida imposible a los que le rodean y monta un pollo cada vez que alguien pone música o los niños pegan una voz. Y que qué hacemos. Pos qué se vacer? nada.

Porque esa es otra, la única herramienta para imponer la autoridad comunitaria es pedir las cosas por favor y apelar a la educación de la gente. Unos dicen: que hable el presidente con los díscolos. Sí claro, no tengo otra cosa que hacer que acercarme al pisito de los interfectos, toc, toc, muy buenas, qué tal?, que mire, que se porta usted muy mal, eh? que esto no puede ser, que voy a tener que tirarle de las orejas en la junta, eh?. Pues no, se pasa circular rogando a los propietarios de canes que recojan sus deposiciones (cosa que probablemente harán con la propia circular…) y recordando los niveles de ruido que en los diferentes horarios se permiten en nuestra municipalidad, y a correr.

Así que no me sean ignorantes de la vida y apúntense el consejo. Háganse los longuis ante cualquier responsabilidad comunitaria y no me vayan a las juntas. Que a los que estamos de presidente se nos pone muy mala leche y le endilgamos el cargo al primero que se despiste. Yo lo hice de forma elegante a la par que discreta, llegado el punto de renovación de cargos. Primero pregunté quién quería ser vocal de su edificio. Para eso siempre salen voluntarios, total ser vocal tampoco te compromete a nada. Luego que si algún vocal quería ser también presidente. Nadie, claro, no son tan gilipollas. Y aquí viene la jugada maestra: “Bueno, pues sorteamos quien es presidente entre los que son vocales”. Jaque mate. Se sortea y sale el pringao 2009, bendito él. Yo ya he sido pringao 2008 y juro ante Dios que jamás volveré a caer.

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