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Archive for 10/12/08

Qué bueno lo de la multa a la SGAE por espiar bodas ajenas. Es de tebeo de Mortadelo y Filemón. Me imagino la gente de la boda, “quién es ese tío tan raro que no conoce a nadie y no para de grabar a tolmundo”, “será el primo Venancio, que hace años que no viene por aquí, voy a saludarle”. La de diálogos de besugos y situaciones embarazosas que se pueden generar si el infiltrado no está alerta. Un artista, el tío. 

 

aepd

 

Yo una vez me colé en una fiesta, rollo canción de Mecano, y me pillaron a los diez minutos, “y tú quién eres”, “soy amigo de fulanito (el primer nombre que me vino a la cabeza)”, “y ese quién es”, me inventé una excusa extraña y salí por patas. Eso sí, la jugada me salió de puta madre porque me pimplé tres cervezas (sí, en diez minutos, qué tiempos) y mi audacia impresionó tanto a mi cita que cayó redonda a mis pies. Pero bueno, no es cuestión de dar detalles de glorias pasadas, sobre todo porque esta historia nunca se la he contado a mi consorta…

 

Volviendo con la SGAE -no pongo link a su web, que me cobran cánon-, ayer en una carta al director en ABC leí una nueva definición de dicha entidad: Sociedad de Gorrones Alimentados por los Españoles. Qué jartá a reir. Ahí va otra: Somos Gilipollas Abusones y Estafadores. Me hizo gracia la parida y busqué más en Intenné, encontrando esta joya-página llena de rencor anti-ramoncinista.

 
Pero yo les quería contar otra rocambolesca historia de espías, similar a la de la SGAE, que aunque sucedió hace mucho tiempo es muy curiosa, y además fui involuntario actor secundario de la misma. Igual la conocen, en “Cinco Días” le pusieron título de película de 007: El Caso del Detective que Espió al Águila Negra.

 

Antecedentes: El Águila Negra es una histórica cervecera de Colloto (Asturias). Cerró en 1993. Aquí pueden leer su bonita historia. En 1997, vaya usté a saber por qué, la cervecera andaluza Alhambra compró la marca. A Heineken no le hace gracia la cosa por la evidente similitud con su marca “El Águila”, y le busca tres pies al gato para fastidiar a los andaluces. Deducción 1: los de Heineken son un poco ineptos, pues podían haber comprado ellos la marca (tuvieron 4 años para ello!) y haberse ahorrado el lío que sigue.

 colloto

 

Total, que Heineken contrata un detective para demostrar que Alhambra no está comercializando la marca, con lo que podrían pedir su retirada según la ley mercantil. Y el detective, piensa que te piensa, idea un maquiavélico plan: colarse en una fábrica de Alhambra para hacerse con alguna botella de El Águila Negra y luego examinarla para demostrar que no es para comercialización, sino sólo de muestra, una tapadera para simular que sí comercializan la marca. Enrevesado, no?

Hete aquí que una buena mañana de noviembre de 2000 (Sábado 11 croquetamente), voy yo todo feliz y contento con mis compañeros de CELCE, asociación líder en coleccionismo cervecero en España, a la fábrica de Sureña en Córdoba para asistir a nuestra VIII Convención Nacional. Sureña había sido comprada por Alhambra un año antes, aclaro.

 

surenya1

Lo que no sabíamos es que el detective contratado por Heineken, el intrépido agente Arias, iba infiltrado entre nosotros como un socio más. Como lo leen. El tío se enteró de nuestra convención y se hizo socio para poder entrar en la fábrica. Dios, qué pofesional!

Según explica la noticia el Cinco Días, en el transcurso de la convención el agente Arias convenció al director de la fábrica de que le diera alguna botella de El Águila Negra, aduciendo que eran difíciles de encontrar y muy preciadas entre los coleccionistas. Falso. Mentira podrida. Estos periodistas siempre engañando. No fue el agente Arias quien convenció al director, fui yo. Inocentemente, le hice el trabajo sucio al colega.

Yo colecciono botellas de birra y además puedo ser muy pesado. Pero mucho. En la comida a la que nos invitó la fábrica tras la sesión de intercambio me senté estratégicamente en la misma mesa que el director y le di la chapa con que qué feliz me haría si me diera alguna botella de Águila Negra pa mi cole. Al final, tras los patxaranes preceptivos, el tío accedió, y recuerdo que hubo otro coleccionista (ahora sé que era el agente Arias en acción) que se sumó a la moción y pidió otra. Deducción 2: el director de la fábrica era más ingenuo que Bambi, no sé si se quedó en la calle tras esta metida de gamba, pero no me extrañaría. Lo siento porque era un tío majo.

 

aguila-negra

 

El resto de la historia está en las hemerotecas, se la resumo: con la botella en su poder, Heineken obtuvo las pruebas que quería y en enero 2001 puso una demanda civil contra Alhambra para que retirara la marca. Alhambra respondió con una querella criminal por espionaje industrial, nada menos. El agente Arias, acojonado, respira aliviado cuando el juez archiva dicha querella alegando que la información se obtuvo de forma legal, no hubo espionaje. Tras recursos y contrarrecursos, en 2004 se dictamina que existe “uso efectivo y real” de la marca por parte de Alhambra, Heineken pierde el caso. Todo el esfuerzo y el ingenio del agente Arias cayeron en saco roto.

 

Lo irónico es que la marca de marras casi no se encuentra en el mercado, es toda una rareza, creo que sólo se vende en latas en algunos oscuros súpers de Asturias, en plan marca cutre-pisdegato-cuécetemáspormenos. Deducción 3: el juez debió beberse toda la partida de botellas de Águila Negra antes de dictar sentencia, porque no queda ni una. Deducción 4: los de Alhambra son más bien raritos y tocahuevos, pa qué leches compraron la marca y luego la defendieron con uñas y dientes si prácticamente no la usan???

 

lata-an

 

Epílogo: tras salir el caso en prensa, los miembros de CELCE, indignadísimos todos, clamábamos por el linchamiento público, a pedradas si podía ser, del agente Arias, ahora conocido como el socio Arias. Hubo un intenso debate en el seno de nuestro amado club: unos, que si el socio Arias había ultrajado el inmaculado honor de CELCE, aprovechándose de tan noble institución para fines de dudosa legalidad; otros, que esto es un mundo libre y mientras pague las cuotas, el socio Arias puede hacer lo que le salga de la entrepienna. Al final lo echamos del club, que se joda. Y eso que nos dio bastante publicidad gratulita…

 

Repílogo: en 2006, Alhambra fue comprada por el grupo Mahou-San Miguel. Ni en la web del grupo ni en la de Alhambra se menciona la existencia de El Águila Negra, pa mí que ya ni la hacen. Deducción 5: esa botella es una joya más en mi colección.

 

Contrapílogo: Heineken ya no utiliza la marca El Águila, ha sido sustituida por Amstel. Deducción 6: otros tocahuevos, si van a sustituir la marca por qué cojones se meten en estos líos.

 

Recontrapílogo: las convenciones de CELCE siguen realizándose en fábricas de cerveza que amablemente nos acogen y atiborran de birras, papeo y regalos varios por la jeta. Deducción 7: va a ser que el de Sureña no era el único director de fábrica ingenuo, cualquier día tenemos otro lío de estos.

 

Y colorín colorado, este cuento sacabado. Espero que les haya gustado la historia, que me ha quedado rato larga.

 

Ah! y si quieren linkear este rollo en algún sitio, me paguen antes los correspondientes derechos de autor, eh?

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