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Archive for 14/01/09

No sé si habrán oído hablar alguna vez de la “ilha da Queimada Grande”, un cacho roca cubierto de bosque subtropical anclado en el Atlántico a unos 35km de la costa brasileira, cerca de São Paulo. Desconozco por qué se llama “Queimada”, pero lo de grande le viene porque cerca hay otra isla que se llama “Queimada Pequena”, obviamente de menor tamaño.

Lo que hace interesante a Queimada Grande es su principal habitante, una especie endémica de serpiente cuya denominación científica es bothrops insularis y que los brasileiros llaman jararaca-ilhoa. En español parece que se llama yarará dorada. Su tamaño habitual está en torno a 70cm pero se han encontrado individuos de 120cm.

Al no tener depredadores, las bichas esas han proliferado a lo bestia y superpueblan la isla, lo que le ha valido a ésta el sobrenombre de “a ilha das cobras”, pues en portugués “cobra” significa serpiente. Ahora bien, me temo que no hay cifras fiables sobre cuántas hay, pues en las diversas fuentes consultadas se dice desde que hay una por metro cuadrado (una barbaridad, pues la isla tiene 43 hectáreas, o sea 430.000 m2), hasta que sólo quedan 2.000, pasando por que son unas 5.000. Lo que sí parece es que en los últimos años su población se ha reducido drásticamente, se sospecha que por el tráfico ilegal para coleccionistas de animales exóticos.

Además, se sabe muy poco de su vida porque casi no se ha estudiado. De hecho la especie no se descubrió hasta 1921. La isla es de difícil acceso, no tiene playas ni lugares de fácil desembarque, y nunca ha sido habitada por humanos salvo en el periodo 1909-1955, durante el que residieron en ella varios fareros, que debían pasar el día encerrados a cal y canto en el faro, acojonados con tanto ofidio suelto. Desde que el faro es automático el acceso a la isla está prohibido salvo para fines científicos, previo preceptivo permiso.

la isla es pequeña pero escarpada

la isla es pequeña pero escarpada

La característica que más llama la atención de este reptil es que su veneno es de los más potentes que se conocen, se estima es entre 3 y 5 veces más tóxico que el de su pariente más cercana, la bothrops jararaca, o jararaca a secas, que vive en el continente y es la mayor causante de muertes por picadura de serpiente en Sudamérica. Y encima la yarará dorada es muy agresiva, lo que multiplica su peligro.

No se ha documentado ningún caso de mordedura a un humano, aunque las leyendas locales cuentan que una noche las serpientes asaltaron el faro al grito de “viva Queimada libre” y masacraron al último farero y a toda su familia. También se dice que algún pescador de la zona que se acercó a este pedrusco a refugiarse de un temporal terminó siendo pasto de las jararacas-ilhoas.

bothrops_insulares

Hablando de leyendas, y volviendo a lo del nombre de la isla, a pesar de que en ningún sitio explican su origen apostaría a que se debe a que fue quemada repetidas veces en un intento de exterminar a tan peligroso inquilino. Por suerte no lo consiguieron, no como ocurrió en España con las Columbretes.

Otra cosa que sorprende de este animal es que las hembras tienen una especie de hemipene de función incierta, y algunos investigadores hablan de que existen especímenes intersexuales, al parecer estériles. Pero la verdad es que la información encontrada es un poco contradictoria en ese punto.

Personalmente, lo que más me fascina de la bothrops insularis es que es un vivo ejemplo de libro de especiación alopátrica. Verán, hace mucho, muchísimo tiempo, la ilha das cobras estaba unida al resto del continente sudamericano. En un momento dado, al subir el nivel del mar, quedó separada, dejando atrapadas en ella un puñado de jararacas. Y la selección natural hizo el resto.

En Queimada Grande no hay mamíferos (posiblemente se extinguieron por falta de alimento o tal vez se los papearon las bichas), con lo que las robinsonas tuvieron que adaptar su dieta a comer pájaros. Esto explica su poderoso veneno, que es especialmente mortífero para las aves. Resulta que la jararaca continental, que se alimenta de pequeños mamíferos, caza de la siguiente forma: le pega un bocao a un ratón y lo suelta inmediatamente, no sea que se revuelva y la muerda, y luego se dedica a seguir el rastro del roedor hasta que cae redondo por la acción del veneno. Claro, esto no se puede hacer con un pájaro porque cuando es mordido se pira volando y vaya usted a saber dónde cae. Así que por eso su ponzoña es tan fuerte, para que la víctima muera rapidito y no haya que recurrir a la táctica de “suelta y rastrea” de su prima. Se ve que también debido a este cambio de dieta las ilhoas tienen hábitos diurnos y más arborícolas que las continentales.

jararaca2

Bonita historia, verdad?

Pues no es todo. Hay otra pariente que se vio en similar situación y optó por una solución diferente. Se trata de la bothrops alcatrazes, endémica de la isla de Alcatrazes, al norte y no muy lejos de Queimada Grande. Esta especie de jararaca decidió, por algún extraño motivo, centrar su dieta en lagartijas y escolopendras, lo cual terminó reduciendo su tamaño (máximo de 50 cm) y la toxicidad de su veneno, constituyendo un bonito ejemplo de pedomorfismo. Menos espectacular, aunque igual de efectivo.

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