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Archive for 27/01/09

Alucinante lo que le ha pasado a un honrado residente de un suburbio de Vancouver. El hombre estaba solo en casa con su nene de 11 meses, qué marrón, y, probablemente tras haber intentado entretenerlo con todo lo imaginable, le dio el teléfono inalámbrico para que jugara. El chaval se puso a aporrear los botones aleatoriamente con tan buena puntería que encadenó el 911, teléfono de emergencia de la mítica Policía Montada del Canadá.

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Los policías, extañados por la llamada, investigaron su procedencia y enviaron un par de agentes a ver qué pasaba. Hasta aquí, caben varias interpretaciones: o la policía canadiense es un modelo de eficiencia, o tiene muy poco trabajo, o los canadienses son extremadamente civilizados y sólo llaman a la pasma en caso de verdadera necesidad. O las tres cosas. Pero vamos, que se pongan a investigar cada vez que alguien llama y cuelga sería impensable aquí, con la cantidad de graciosetes por metro cuadrado que gastamos y lo saturadas que andan nuestras bienamadas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

En fin, llegan los pasmarotes a la vivienda en cuestión y el señor de la casa dice que no, que él no ha llamado. Los polis, que sí, que la llamada se ha hecho desde el número perteneciente a ese hogar y que, poyaque estamos aquí, vamos a echar un vistazo. Entran y descubren una habitación con 500 plantas de marihuana, toma ya. El papá a la trena y el nene a ser custodiado por su madre, la cual se ve que no vivía en la misma casa y no tenía ni idea –o eso dice- de la existencia de la plantación.

Varias conclusiones pueden extraerse de esta bonita fábula. Primero, que a veces es un incordio que la policía funcione bien. Segundo, que si te metes en trapicheos ilegales no te fíes ni de tu hijo. Tercero, que el gen del chivatismo existe, hay que mapear el ADN de este chaval ya.

Más datos de este curioso caso, aquí en español y here in English

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