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Archive for 4/03/09

Cada vez se alzan más voces en España en contra de la monarquía. Desde los más radicales que queman fotos o sueltan exabruptos pasados de vueltas (véase Tardà, Joan), hasta los que abordan el tema con fina ironía o burlona rechifla (véase Jueves, El).

Precisamente uno de los detonantes de esta nueva ola de críticas contra la institución regia fue la colosal, inconmensurable y gloriosa portada del Jueves del 18 de julio de 2007, elevada a categoría de mártir por la causa por la torpeza del juez Del Olmo. Y eso que ese chiste no ha sido ni mucho menos el más fuerte que la satírica publicación ha dedicado a SS.MM.

Rindamos homenaje a esa portada reproduciéndola a continuación:

Mensaje a todos los jueces, fiscales y demás fauna justiciera: por favor, por favor, si están leyendo esto secuéstrenme el post, que así me multipicarán las visitas

Mensaje a todos los jueces, fiscales y demás fauna justiciera: por favor, por favor, si están leyendo esto secuéstrenme el post, que así me multipicarán las visitas

Mientras, los dos partidos mayoritarios se enrocan en lo que dice la constitución y evitan hablar del tema, glosando los grandes servicios a España que JuanCar y los suyos han prestado.

A mí nadie me ha pedido mi opinión al respecto, pero se la daré igualmente, así sin venir a cuento, que para eso tengo un blog.

Desde el punto de vista teórico, la monarquía no hay por dónde cogerla, es una institución indefendible. Es discriminatoria, antidemocrática, rancia, obsoleta, inútil, y no pongo más descalificativos, que ya lo he dejado claro. Que en esta España saturá de paro y de crisis tengamos que mantener a esta panda de vagos gorrones, no tiene nombre. Y encima en nuestro caso es una institución machista. Así que en esta dimensión, le damos un cero bien gordo.

Viéndolo desde el prisma sentimental, y considerando el contexto histórico que nos ha tocado vivir, la monarquía tiene su aquel. JuanCar parece majete (es campechano, como machaconamente repiten los medios en sus panegíricos), se portó como un machote en la transición, e incluso muchos dicen que él solito abortó la intentona del 23-F, aunque pa mí que ahí queda mucho por esclarecer. Claro que también están los rumores de que nuestro jefe de estado es un putero y un corrupto traficante de influencias que saca tajada de los negocios de las multinacionales tanto patrias como extranjeras, amén de un sanguinario asesino de osos borrachos.

Pero eso de tener familia real tiene cierto glamour. Casposo, pero glamour. Miren si no los cientos de marujas y marujos que a su paso gritan “guaaapooo, guaapaaa”; los adoran sin saber por qué. Y los subidones de ventas que tiene el “Hola” cada vez que los saca en portada. He visto hasta independentistas convencidas devorándose la penúltima exclusiva: que si qué mal le queda el vestido a la infanta, que si qué mono es el príncipe, etc.

También se argumenta que la monarquía contribuye a la unidad nacional y que es un símbolo de referencia para todos, algo de lo que estamos ciertamente faltos. Esto puede ser, aunque creo que cada vez lo es menos y que no está distante el día en el que, lejos de ser factor de unión, lo sea de enfrentamiento.

Total, que en este apartado yo le daría un aprobadete raspao, de los de profesor buenazo que no le gusta dejarte con un 4,75.

Finalmente, está el aspecto práctico, para mí el más importante. Qué ganamos o perdemos si de esta tropa nos desprendemos. Lo primero, nos ahorramos una pasta. Que tanto yate, palacete, infantito e infantita, cuestan un pico. Ese dinero parecería mucho mejor empleado en otros fines.

Sin embargo, no nos engañemos. Si echamos a los bobones, nos pondrían a un presidente de república, con parecidas atribuciones de elemento decorativo-chanchullero. Que al final terminaría siendo igual de corrupto e inútil. La ventaja es que podríamos echarlo, claro.

Seguramente los gastos de un presidente de república serían menores que los de la casa real (o no), aunque hay que añadir que habría que organizar elecciones cada n años, probablemente a doble vuelta, y eso también cuesta, además de ser un coñazo. Habría que hacer números, pero me da que lo comido por lo servido.

Por otro lado, no sé yo si estamos preparados para ese cambio. Con la sobredosis de memoria histórica que tiene el personal, y teniendo en cuenta que para un buen sector de la población hablarles de república es como mentarles la bicha, pues igual como que lo dejamos pa luego, no se nos radicalice más la peña y lleguen a las manos. Por lo tanto desde el punto de vista práctico quizá no le daría un “sí”, pero tampoco un “no”. Tal vez un “bueno, venga, os dejamos jugar un ratito más”. Un aprobado con fecha de caducidad.

Haciendo media, el suspenso es clamoroso. A la hoguera con ellos, pues? Hombre, tampoco hay que ponerse violento. Eventualmente, sí, creo que hay que cambiar de sistema, está claro. Dando más peso al lado práctico, pienso que convendría esperar. Cuánto? ni idea, aunque es algo que me gustaría ver.

Eso sí, que por lo menos dejen de tocar los cojones con que no nos podemos meter con ellos mientras tanto.

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