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Archive for 9/03/09

Antes en el colegio se estudiaba que había tres tipos de reptiles: saurios, ofidios y quelonios (que para el común de los mortales eran “lagartos, serpientes y tortugas”). Ahora la división es mucho más complicada, como puede verse en wikipedia, y te cuelan a las aves en el mismo grupo, digo yo que por aquello de que parecen venir de los dinosaurios.

Pero en el fondo, y que me perdonen los biólogos por la burda simplificación, vienen a ser los mismos bichos con diferentes collares. Bueno, no exactamente los mismos porque ahora hay un animalejo que antes no salía en la foto: el tuátara.

Los tuátaras pertenecen a un exclusivo género (Sphenodon) dentro de los reptiles, cuyos únicos miembros son precisamente las dos especies conocidas de tuátara. Su nombre viene del maorí, lengua en la que significa “espalda espinosa”. A simple vista parecen iguanas, aunque no tienen ninguna relación con ellas, y sólo se encuentran en Nueva Zelanda, dispersos en unas 30 pequeñas islas (una de las dos especies sólo vive en 1 isla). Tiempo ha había tuátaras por todo el territorio neozelandés, pero la llegada del hombre blanco trajo ratas y animales domésticos que acabaron con este reptil en las dos islas principales del país, y sólo sobrevivieron en las más pequeñas e inaccesibles.

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El tuátara es un bicho muy raro. Para empezar, se calcula que existe desde hace unos 200 millones de años, lo que lo convierte en un fósil viviente. Puede vivir más de 100 años (hay un ejemplar en cautividad de 111, y que todavía está en edad reproductiva). Y ya lo flipas cuando te cuentan que tiene 3 ojos. Como suena, tienen un tercer ojo en mitá de la frente.

Claro que ese tercer ojo –llamado ojo pineal– sólo puede verse en los especímenes más jóvenes, pues a los pocos meses de vida queda cubierto por escamas. No se sabe muy bien para qué sirve entonces este rudimentario ojete. Se dice que absorbe radiación ultravioleta para favorecer la producción de vitamina D, otros opinan que es una especie de visor de infrarrojos, otros que sirve para regular la temperatura corporal o los ritmos circadianos. A saber. Pero raro, eslo.

Este exceso de ojos se ve compensado por la carencia de orejas. Sin embargo, aunque no tengan ningún orificio auditivo, oir sí oyen, mediante un muy primitivo mecanismo que sería largo de explicar aquí pero que se ve que también tienen algunas tortugas.

Otra curiosidad es su tolerancia por las bajas temperaturas, inusual en reptiles. Los tuátaras son activos hasta a 7ºC, por debajo de eso hibernan, y además pueden llegar a palmar si el mercurio pasa de los 28ºC. Por eso no hay tuátaras en Madrid.

Su ciclo reproductivo es larguísimo. Las hembras entran en celo una vez cada 2-4 años. Tras la cópula (que se produce por frotación de cloacas, pues no tienen pene), tarda otros 9 meses en poner los huevos, los cuales no eclosionan hasta 11-16 meses después. O sea, que entre pitos y flautas tienen descendencia una vez cada 4-6 años.

Se alimentan de insectos, huevos, polluelos y lagartijas. Son caníbales, los adultos se papean a los pequeños siempre que pueden. Por ello, los enanos están activos de día y se esconden de noche, que es cuando los mayores salen a alimentarse.

Pueden llegar a medir 70 cm

Pueden llegar a medir 70 cm

Quedan unos 60.000 tuátaras, y en principio no parecen demasiado amenazados. Pero el famoso cambio climático podría acabar con ellos. Resulta que, como sucede con otros reptiles, la temperatura dicta el sexo de su descendencia. Por debajo de 20º, casi seguro que salen niñas; por encima de 22º, abrumadora mayoría de niños. Así que si seguimos calentándonos al ritmo actual, eso va a convertirse en un bosque de nabos (bueno, no, que no tienen pene…). Me pregunto yo que si son tan sensibles a una fluctuación de 2º, cómo cojones se las han arreglado para sobrevivir 200 millones de años en este puto planeta?. Algo no cuadra, no?

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