Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 24 noviembre 2009

Se veía venir. Tanto viajecito tenía que darme un disgusto tarde o temprano, y llevaba una racha demasiado buena de llegadas en hora y ausencia de trastornos significativos –quitando la tomadura de pelo de Vueling-, así que era cuestión de tiempo.

Cuando vuelo por trabajo rara vez facturo equipaje, como son sólo 3 ó 4 días fuera de casa me suele caber todo en el carry-on. Pero esta vez concatenaba dos viajes seguidos, con lo que eran 10 días fuera y por mucho que optimizara las prendas tenía que llevar maleta grande. A facturar tocan y a encomendarse a todos los santos para que no haya problemas. No funcionó y AirEuropa me la perdió. Qué putada, mi Brigada.

Que manda huevos perder una maleta en un vuelo directo. Si uno hace 1 ó 2 escalas y alguna de ellas es un poco justita de tiempo, pues puede entenderse que el equipaje pierda la conexión o se hagan la picha un lío y lo manden a otro sitio. Pasa con frecuencia. Pero en vuelo directo parece como que no debería ocurrir, no? Pues ocurrió, y durante dos días no dio señales de vida, “Missing In Action” total. Al tercer día, como vaticinaran los profetas, apareció. Just in time para llevármela al siguiente destino.

Ya me imaginaba a mi maleta para siempre sepultada bajo un montón como este

Los muy cabrones, aparte del “sentimos las molestias” con sonrisa profidén de la amable señorita que atendió mi reclamación, te dan 100 míseros euros con los que comprarte ropa y útiles de aseo personal. Que además no te los dan directamente, sino que ahora tengo que enviar las facturas y hacer papeleos varios para reclamarlos, qué pereza. Encima seguro que se me olvida algún detalle o papelote y terminan escaqueándose y sin darme un duro. Menos mal que mi sabia y previsora empresa tiene suscrito un seguro al efecto que aporta otros 375 Euros más, con eso ya se puede hacer algo.

Así que ahí estaba yo, en Roma con 10 días de viajes por delante, con lo puesto y la incertidumbre de cuándo aparecería mi valija. Por suerte, cerca de la oficina del cliente hay una zona comercial, así que salí pronto del curro y me puse a hacer compritas. Lo primero, ropita interior, que es lo más urgente. Tras patearme cinco manzanas y ver cuatro tiendas de lencería femenina por ninguna de masculina se me ocurrió plantearme que igual en alguna de ellas tenían de ambos sexos, en contra de lo que sugerían los escaparates, dedicados 100% a ellas. Entré, por primera vez en mi vida, en Intimissimi –que vaya cursilada de nombre- y una amable ragazza superfashion me confirmó que sí, que había boxers y tangas pa maromos. Me sacó una amplia selección de formas y colores que aturdieron y saturaron mi rudimentario cerebro de macho ibérico alérgico a la moda. Que no guapa, que no me líes, que yo soy de gayumbo blanco de toda la vida, tipo Ocean o similar. También tenía de esos, albricias.

Camisas y calcetines fueron más fáciles, había muchas tiendas donde elegir y de gusto bastante decente, nada de fantasías metrosexuales ni tallas para anoréxicos, y a precios muy razonables.

Luego el material de aseo. Pan comido. En el primer Súper que vi tenían de todo. Eso sí, me hice una vez más un lío con las espumas de afeitar y terminé comprando un gel con aceites de cacao o no sé qué polladas, así que al día siguiente me olía el careto a una vaga esencia tropical inidentificable. No alcanzo a entender a quién le puede gustar eso.

Ya me temía que tendría que hacer una nueva compra cuando, en los minutos de descuento y con nocturnidad y alevosía, a las 11 de mi última noche en Roma, recibí con alborozo la buena nueva y pude fundirme en un abrazo con mi maletita querida.

Al final la broma no fue tan terrible. Si todo va bien me devolverán toda la pasta porque no superé el presupuesto de ambos seguros, y la experiencia me sirvió para meditar sobre lo apegados que estamos a las cosas materiales que luego resulta que son fácilmente sustituibles. Cuando me enteré de que mi maleta estaba en el limbo aeroportuario me sentí tremendamente frustrado y desvalido: “Y qué hago yo ahora?”, “con la de cosas que llevaba que necesito”, “dónde encuentro yo tiendas con lo ocupado que ando”, etc. Una vez pasado el mal trago y yendo a lo práctico, me di cuenta de que tampoco habría perdido nada que no pudiera volver a comprar, y de hecho más de una camisa está ya un poco más pallá que pacá. Comprando cuatro cosas sobreviví sin problemas esos 2 días, un argumento más para viajar ligero de equipaje y no tener que arriesgarse a facturarlo. O no, si total da igual.

Anuncios

Read Full Post »

Un año oraculando

Hoy, martes 17 de noviembre, se cumple un añito justo desde que escribí mi primer post –muy soso, por cierto- en este blog. Desde entonces, con este van ya 102 entradas, que no está mal, aunque es de destacar que la productividad fue mucho mayor en la primera mitad del año que en los últimos meses. El caso es que aquí sigo, que no se libraran de mí tan fácilmente. Francamente, no esperaba durar tanto, más que nada porque esto de bloguear lleva bastante más tiempo de lo que parece y, a pesar de ser algo entretenido, cuesta robar minutos de otras tareas, sobre todo cuando el trabajo aprieta.

En fin, que hoy hago un año en la blogosfera y estoy muy feliz y orgulloso de ello. Sobre todo por la gente tan interesante con la que he entrado en contacto, algunos muy diferentes a mí, otros más parecidos, pero todos y todas con mucho que aportar. Que además se han portado ustedes muy bien, que de los setecientosypico comentarios que lleva el blog no he tenido que censurar ni uno, ni llamar la atención a nadie por insultos o exabruptos, que siga la racha. Claro que bien mirado igual eso puede interpretarse como que mi blog no le interesa ni a los trolls, hmmm… igual debería poner algún cebo algún día a ver si pica alguno. Casi que no, paso, que prefiero el buen rollo que hasta el momento ha imperado en esta casa.

Un millón de gracias a los comentaristas habituales: josepin, barbijaputa, Endless Nightmare, silcas, RMN, Biónica, sehablade, Bichejo, Noemi, Min, Lic. Jesús de Nazaret, y a todos los demás que se pasan por aquí de vez en cuando. Un sentido recuerdo también para los que parecen haber abandonado la blogosfera pero otrora estuvieron activos por estos pagos, se les echa de menos: lordkz, Luis Antón, Salva y la inimitable e inigualable Electra Laódice.

Como en un post de estas características no puede faltar un poco de autobombo y egolatría, les dejo con la lista de mis 10 posts favoritos de todos los que he escrito. No son necesariamente los que más visitas o comentarios han generado, sino los que me parece que me han quedao más completitos. Están en orden cronológico:

Oye, Patxi, que cómo hostias nos llamamos

We wish you a merry Newtonmas!

A ilha das cobras

El lago fantasma

Clonación a bordo

Polvetes online

Ligres, tigones, todos quieren ser los campeones

Ens volen normalitzar a tots

De estraperlo

Mecagüen la mercadotecnia

Read Full Post »

Que en un italiano improvisado y seguramente incorrecto viene a intentar querer decir “los estorninos son unos cabronazos de cuidado”. Y es que cada mes de noviembre, como siempre sin tarjeta, llegan al atardecer hordas millonarias de estos pájaros sobrevolando Roma en busca de un lugar donde pasar la noche. Hasta ahí todo bien, el espectáculo es impresionante, forman auténticas nubes vivientes que dibujan caprichosas formas en el cielo y chocan y se separan y se vuelven a unir unas con otras en una fantástica orgía de movimiento. Véanlo en este espectacular vídeo:

El problema es cuando cae la noche y dejan de volar. Una vez encontrado el lugar adecuado, normalmente uno de los numerosos parques o alamedas que adornan la Ciudad Eterna, los bichos estos además de dormir, cagan. Claro, no es lo mismo una cagada de gorrioncillo solitario que tropecientosmil estorninos cagando a la vez en el mismo sitio, convirtiendo esta bella ciudad en un enorme depósito de guano. Al que tenga la mala suerte de aparcar su vinículo bajo uno de los árboles elegidos le espera una desagradable y maloliente sorpresa a la mañana siguiente.

La mierda de estornino es bastante corrosiva para la piedra de los numerosos monumentos romanos, convierte el empedrado de las calles en una pista de patinaje y le cuesta un pastón en tintorería y túneles de lavado a los sufridos ciudadanos. Incluso el año pasado se mascó la tragedia cuando un avión de Ryanair que aterrizaba en Ciampino (aeropuerto muy cercano al centro) chocó contra una enorme bandada estornínica y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. Por suerte no pasó nada grave, pero hubo heridos leves e importantes desperfectos en las pistas del aeropuerto, que estuvo cerrado unos días.

starlings-dropping_1122016i

Estorninos en acción: el día después

En otras ciudades también pasa esto, pero en Roma el volumen de tráfico estorninil ha llegado a proporciones bíblicas, Hitchcock tenía que haber ambientado aquí “Los Pájaros”. Se calcula que unos 5 millones de estorninos llegan a Roma durante el otoño procedentes de Rusia y Polonia, para pasar el invierno. Históricamente, los pajarracos se quedaban en los campos alrededor de la ciudad, pero entre el crecimiento de ésta y la mengua de aquellos, unido a que en la ciudad se está más calentito y no hay depredadores, pues los bichos se han acostumbrado a pernoctar en el centro. Luego por la mañana levantan vuelo para papear en el campo, y vuelta a “casa” por la noche.

La cosa ha adquirido tal magnitud que el ayuntamiento tiene desde hace 3 años un equipo de espantapájaros que se dedica a atosigar a los alados caganers para que se busquen otro sitio donde dormir –y cagar. Localizan dónde se ha posado un enjambre y acuden prestos con altavoces a través de los cuales emiten grabaciones con el grito de alerta de los estorninos amplificado cienes de veces, para así asustarlos y que se piren, hasta que vuelven a posarse en otro lugar. Claro que según se mire es peor el remedio que la enfermedad, ya que el grito de alerta este ha sido descrito como “una mezcla de uñas arañando una pizarra y chirrido de bisagras oxidadas”, imagínense los vecinos que escuchen esto en mitad de su descanso, vaya susto. Para ayudar en su tarea a este equipo hay una “línea verde”, 800088211, donde los romanos pueden avisar de la posición exacta de las aves y que vengan a espantarlos. Y así pasan la noche los “Stornibusters”, persiguiendo mierdas voladoras por el bien de la comunidad. Vaya desde aquí mi más sincero reconocimiento y aprecio por esta sacrificada obra, que dicen que parece estar funcionando porque ha bajado el número de estos incómodos turistas. Aunque sigue habiendo un huevo; a ver si por lo menos algún día les da por posarse en la cúpula de la basílica de San Pedro y le sueltan su mercancía a Benedicto a modo de signo divino!!

starlings-fly_1122013i

Escenas como esta se repiten cada atardecer en el otoño-invierno romano

Read Full Post »

No suelo –por fortuna- viajar mucho en Vueling, pero el finde pasado pasé por dicho trance y terminé entonando a grito pelao el ya famoso “Nunca Mais”; que vuele con ellos su puta madre, vaya impresentables.

Ya me habían advertido que esta aerolínea es asidua de ciertas prácticas cancelatorias de dudosa ética para optimizar el pasaje de sus vuelos, aunque nunca las había sufrido en mis carnes. Los muy cabronazos debían tener mi vuelo medio vacío y decidieron fusionarlo con el siguiente… que salía 4 horas después. Medio sábado a la mierda, mecagüen su calavera.

La versión oficial fue que hubo un “fallo técnico en el avión” y claro, “por su seguridad tenemos que cambiar el aparato, no sea se nos caiga”. Y un huevo. Estoy hasta los mismísimos de que se utilice la sacrosanta seguridad como excusa para putear al pasajero. Porque a ver, fíjense ustedes qué casualidad: el vuelo de la mañana se retrasa por fallo técnico en el avión y curiosamente hay un nuevo avión disponible justito justito a la misma hora que el siguiente vuelo programado, el cual, vaya usted a saber por qué, se ha cancelado y terminamos todos volando juntitos. No se lo cree ni Caperucita.

Y es que la jugada es redonda: a los pasajeros del vuelo del mediodía les dijeron que su vuelo estaba cancelado, pero que no se preocuparan, que podían coger el avión a la misma hora programada, sólo que con otro número de vuelo. Así, nadie reclama, porque al final lo que importa es llegar en hora y te la suda el número de vuelo que pongan. Y a los pasajeros de la mañana nos contaron la milonga del fallo técnico y oficialmente volamos en el vuelo que nos correspondía, con cuatro horas de retraso. Así que no podemos reclamar por cancelación porque oficialmente nuestro vuelo voló. Y por retraso sólo te sueltan un vale para la cutrecafetería de la T4 y a correr. Vaya morro.

vueling2

Aún así, una voluntariosa abogada estaba recogiendo firmas y emailes para meterles un paquete a los de Vueling. No creo que prospere, porque se conocerán bien los tecnicismos del tema y seguro que les es sencillo encontrar cualquier pijada que justifique el supuesto “fallo técnico” que da coartada a su cancelación encubierta de retraso. Pero yo me apunté, por si suena la flauta y cae algo, ya veremos. Reunimos cantidad de nombres porque la gente estaba –con razón- quemadísima; yo por suerte me fui a casa a descansar y volví al aeropuerto cuatro horas después fresco cual lechuga recién lavada, con lo que al final tampoco me jodieron tanto…

Read Full Post »