Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 25/10/10

Ese es el título que le pondría a mi reciente visita al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (tonta ella y tonto él…), pequeño pedazo de paraíso manchego que tenemos tan cerca y sin embargo parece que tan poco apreciamos.

Agua. Las Tablas están llenitas de ella. Tras años de pertinaz sequía y continuada sobreexplotación del acuífero que las alimenta, llegando a niveles de inundación alarmantemente bajos, las Tablas renacieron en invierno de 2010 gracias a las abundantes lluvias. Tan secas estaban que se había declarado un incendio subterráneo que amenazaba con terminar con este preciado ecosistema para siempre. Se llegó a construir con urgencia una tubería desde el trasvase Tajo-Segura al Cigüela y a través de éste inundar el parque para apagar las llamas. Justo cuando comenzó a llegar el agua trasvasada, cayeron en la zona las mayores lluvias desde que se tienen registros y todo quedó anegado en un pispás. Ley de Murphy.

Antes y después: las Tablas en agosto 2006 y enero 2010, cuando resucitaron

Los guardas comentan que no se han visto las Tablas tan espléndidas desde 1997. Casi el 100% de su extensión estaba bajo el agua en la primavera de 2010, frente a apenas el 1% a finales de 2009. Aprovechen para hacer una escapada, que no está nada claro que la cosa vaya a durar y lo más probable es que en unos pocos años vuelvan tiempos difíciles. Que en menos de dos horas se planta uno ahí desde Madrid, y además es gratis. Para contratar una visita guiada miren aquí. Y para reponer fuerzas tras un activo día en la naturaleza, recomiendo encarecidamente el restaurante El Bodegón en Daimiel, excelente.

Mentiras, las que circulan acerca del Guadiana. El saber popular afirma que el Guadiana “desaparece y reaparece” y se utiliza su nombre coloquialmente para describir eventos intermitentes o impredecibles. De pequeñitos nos enseñaron que el Guadiana nace en las Lagunas de Ruidera y se sumerge en la tierra poco después para rebrotar con renovado vigor 50 kilómetros más lejos en los Ojos del Guadiana, cerca de los cuales forma junto con el Cigüela (o Gigüela) las famosas Tablas de Daimiel.

Pues bien, la historia es más falsa que un billete de 7 Euros. Para empezar, porque los Ojos del Guadiana llevan totalmente secos desde mediados de los ochenta, ni una triste gota brota de ellos desde entonces. La autocombustión de turbas (el mismo fenómeno que casi acaba con el parque en 2009) ha convertido la zona en un paisaje cuasilunar, irrecuperable. Así que el Guadiana lleva ya más de 25 años naciendo en las Tablas, los Ojos se han ido a tomar por culo. Incluso en los últimos años, en los que el parque estaba seco, el nacimiento de tan peculiar río había que buscarlo en la depuradora de aguas residuales de Ciudad Real.

Es peligroso caminar por donde antes nacía el Guadiana

Porque tampoco es cierto que el Guadiana desaparezca y reaparezca. Como mucho, es una verdad a medias. Sí ocurría que el ahora llamado Guadiana Alto o Guadiana Viejo se infiltraba y desvanecía en Argamasilla de Alba, pero ahí acaba el tema. Lo que antes brotaba de los Ojos no era el mismo río, sino que eran el rebosadero del famoso “acuífero 23”, una enorme masa de agua subterránea (equivalente a 12mil estadios Santiago Bernabeu llenos hasta arriba) alimentada por múltiples corrientes y manantiales, entre los que estaba el Alto Guadiana, el cual aportaba sólo una pequeña parte del caudal total del acuífero. Digo “aportaba” porque desde que se construyó el embalse de Peñarroya en 1959 ya no aporta absolutamente nada.

La sobreexplotación del acuífero 23 para regadío ha hecho que su nivel descienda tanto que ya no rebosa, y por ello los Ojos están secos. En 1992 el nivel de agua estaba a 40 metros bajo tierra y ahora mismo a unos 20, así que todavía queda mucho para que renazcan. No es hasta las Tablas donde se acumula agua suficiente para formar lo que es el Guadiana de verdad. Y eso en años buenos, si no, como he dicho antes, hasta Ciudad Real no hay río.

Cauce seco del Guadiana entre los Ojos y las Tablas. Octubre 2010

Además, el Guadiana Alto no nace en las Lagunas de Ruidera, sino unos 30 kilómetros antes, en el municipio de Viveros. Para liar el tema todavía más, en ese tramo se le llama “Pinilla”.

Cientos de patos. Esto podría figurar en el capítulo “mentiras”, porque ni son cientos, que son miles, ni son todos patos, que hay fochas, grullas, garzas, somormujos, zampullines, flamencos y otras muchas aves que me acabo de aprender; algunas son residentes fijos y otras sólo paran a reponer fuerzas en su camino a o desde África. Pero me quedaba mejor el título así…

El caso es que con lo hermoso que está el parque este año, el número de aves que lo visita ha crecido hasta recordar épocas pasadas. Porque durante los oscuros años de sequía había menos patos que en el Manzanares. Parece que se ha corrido la voz de que las aguas han vuelto y la vida bulle de nuevo en las Tablas. Nos comentó el guía que la primavera que viene puede ser espectacular en cuanto a número de aves, a poco que la cantidad de lluvia de este invierno sea medianamente aceptable. Eso sí, para observarlas de cerca hace falta un poco de paciencia y unos buenos prismáticos.

Las aves han vuelto al parque. Octubre 2010

Termino con una explicación del término “tablas”. El accidente geológico denominado “tablas fluviales” se produce cuando se desborda el agua cuando un río (o varios) atraviesa un terreno con escasa inclinación. Se desborda entonces el río y queda un charco enorme con poca profundidad y casi sin corriente, donde crecen juncos y carrizos formando un tupido laberinto de canales. Esto forma un ecosistema único, del que las Tablas de Daimiel es uno de los últimos representantes en el mundo. Otros más famosos son la confluencia de los ríos Tigris y Eúfrates en Irak -que como imaginarán está prácticamente destruido- y el (mal llamado) Delta del Okavango en Botswana, que por ahora goza de una magnífica salud.

Así que a ver si cuidamos un poquito más lo que tenemos, que las Tablas se ven ahora preciosas pero en el fondo siguen en la UVI. La problemática de este Parque Nacional es mucho más compleja que las cuatro pinceladas que he dado en este post; para profundizar un poco más, lean este otro blog.

Read Full Post »