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Es indudable que la globalización ha traído cosas buenas desde el punto de vista cultural, permitiendo un mejor entendimiento entre las diversas civilizaciones y modos de entender la vida del planeta, y que se importen/exporten las mejores costumbres de unos países a otros.

Pero también en esto hay un lado oscuro. Cuando en lugar de copiar lo mejorcito de otras tierras nos fijamos en lo más soez y vulgar que tienen, pueden engendrarse adefesios como estos anuncios (por llamarlos de alguna manera) vistos en el bazar de las especias de Estambul. Sólo les falta una foto de Belén Esteban…

Lo que se aprende hablando con turistas

Este otro es bilingüe (y me ha salido un pelín borroso, perdón):

Variaciones sobre los mismos temas:

Otros en lugar de poner frases cutres se dedican a copiar logotipos de reconocido éxito internacional. Por ejemplo, este es el logo de una prestigiosa cadena hotelera:

Y esta la adaptación en el bazar turco:

En fin, si no venden no será por falta de reclamos…
Aunque como vaya por ahí un inspector de la SGAE, les puede montar un buen pollo!

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Me ha llamado mucho la atención esta noticia, que ha pasado prácticamente inadvertida para la prensa española:

Se ve que las autoridades malayas, hartas de ver como el dengue continúa haciendo estragos en su población y viendo que las políticas de mejora del saneamiento urbano han fracasado una tras otra, han decidido tomar una medida tan creativa como aventurada contra esta enfermedad.

Los científicos malayos han conseguido modificar genéticamente al Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue a los humanos, de manera que al procrear genere larvas con vidas mucho más cortas de lo normal. El plan es entonces soltar una buena cantidad de machos modificados para que se apareen con las hembras “normales” existentes en la naturaleza y produzcan una nueva generación menos longeva, y tras varias iteraciones conseguir así que el número de mosquitos se reduzca drásticamente. Incluso se cree que puede llegar a erradicarlos completamente.

El genoma de este mosquito, que también transmite la fiebre amarilla (vaya joya de bicho), fue secuenciado en 2007 por investigadores de la Universidad de Notre Dame en EE. UU., y gracias a ello se ha podido hacer la modificación malaya esta. Hasta ahora sólo conocía dicha universidad por habernos dado a Joe Montana, probablemente el mejor quarterback de la historia, ya veo que son buenos en otras cosas además de en football…

Así es el Aedes aegypti. Huyan si ven uno

Volviendo al plan anti-mosquito, afirman sus promotores que las pruebas en laboratorio han sido todo un éxito, y ahora van a testarlo soltando entre 2.000 y 3.000 ejemplares mutados en la naturaleza antes de fin de año, a ver qué pasa. Que esperemos que lo que pase sea lo que se espera que pase.

Encuentro fascinante que un plan así funcione. Es un poco jugar a ser Dios, cambiando la forma de ser de los animalicos a nuestro antojo. Aunque en el fondo no es muy distinto a lo que se lleva siglos haciendo en ganadería y agricultura: a base de seleccionar los especímenes más interesantes hemos creado cantidad de variedades y razas de plantas y animales. Esto es un poco más bestia porque en lugar de hacerlo poco a poco directamente se toca el código genético (que en agricultura se hace también desde hace años), pero vaya, la idea es la misma.

Sin embargo, me asaltan algunas dudas. Primero, entiendo que la selección natural debería hacer que a largo plazo los mosquitos “de toda la vida” se impusieran a los nuevos, ya que éstos al morir antes también se reproducirán menos –esa es la idea-, y digo yo que siempre quedará un reducto de Aedes aegypti originales que poco a poco irán superando en número a los introducidos. No sé si igual el plan es hacer sueltas periódicas de mosquitos nuevos para ir contrarrestando esto, o si se me escapa algún detalle, que la verdad es que los artículos leídos dan bastante pocos.

Segundo, como afirman algunos grupos ecologistas, pienso que siempre hay una probabilidad de que algo vaya mal y salga el tiro por la culata. Quién sabe si con la nueva configuración genética el bicho resultante es menos estable y muta en algo peor. O si al mezclarse con otros mosquitos sale alguna terrorífica especie nueva. Puede uno imaginarse cantidad de escenarios tipo película cutre de ciencia ficción. Que la realidad siempre es distinta al laboratorio y hay cantidad de cosas sobre la evolución de las especies que todavía desconocemos. Los experimentos, con gaseosa.

Tercero, incluso si el plan sale bien, me da que no se han evaluado lo suficiente los posibles daños colaterales. Por ejemplo, qué pasará con las aves, reptiles, anfibios y peces que se alimentan de estos insectos? Podrán seguir subsistiendo si los números de éstos caen en picado?

En este blog se habla de otro plan que parece más currado y que por lo visto se quiere implementar contra la malaria: se ha modificado el anófeles –mosquito vector de esta enfermedad- para por un lado reducir su capacidad de transmisión del mal y por otro aumentar su fertilidad, lo que hará que a largo plazo reemplace al anófeles original. Esto me parece a mí más viable, pero bueno, yo no tengo ni puta idea de esto, así que no me hagan mucho caso.

De todos modos seguiré con atención el experimento en Malasia, ojalá que funcione y demuestre una vez más que tanta investigación y pajas mentales con la genética pueden dar resultados prácticos que ayudan a la gente.

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La cervecería Oliver Twist está en el número 6 de Repslagargatan, en el barrio de Södermalm en Estocolmo. A algunos les sonará Södermalm porque se ve que en esta isla transcurre gran parte de la famosa trilogía “Millennium”, de ahí el chorratítulo de este post, que entenderán si siguen leyendo.

Es un bar bastante majete, imitando los tradicionales pubs victorianos ingleses. Sirve nada menos que 23 cervezas diferentes de barril y más de 150 en botella, algunas de ellas de pequeñas cervecerías suecas cuyos productos son difíciles de encontrar, otras son real ales ingleses, y muchas son importaciones de Bélgica, Alemania, USA, y un largo etcétera.

La variedad es impresionante, así que es un pub de obligada visita para cualquier aficionado al zumo de cebada fermentado que se precie. De hecho, al igual que el cercano Akkurat (otro paraíso de la birra), el Oliver Twist se ha ganado el exigente sello de calidad Cask Marque, que certifica que en él la cerveza es mimada y servida como debe ser.

Cask Marque es una organización británica que sólo se ha dignado a aceptar en su seno a 4 pubs de fuera del Reino Unido: los dos referidos en Estocolmo, y otros dos en Dinamarca. El que no haya más pubs extranjeros que reciban la aprobación de esta entidad se debe no únicamente al tradicional complejo de superioridad del Imperio, sino sobre todo a que el ámbito principal de Caske Marque son los bares donde se ofrece real ale, y es difícil encontrar pubs que lo tengan fuera de Gran Bretaña, ya que esta cerveza requiere mucha más atención que la más conocida lager. El real ale es una bebida viva y debe ser guardada en bodega a la temperatura correcta por el tiempo justo para ser servida –usando tirador de aire comprimido, no de gas- en su momento óptimo; no muchos encargados de bar no-británicos saben como tratarla, y todavía menos clientes apreciarla. Por eso es tan difícil de encontrar fuera de su país de origen.

Total, que el Oliver Twist es la hostia. Además la comida es bastante decente y, por si todo esto fuera poco, tiene un gran aliciente más para acudir a él a beberse el Ebro: no ponen canciones de Michael Bolton. Véanlo proclamado al final de la pizarra que hay en la entrada:

Disculpen por lo borroso de la foto, achacable a mi proverbial falta de pulso. Traduzco por si no se lee o entiende:

“Bienvenidos a Oliver Twist!
23 cervezas de barril
Más de 150 en botella
Estupendo nuevo menú
y NO ponemos canciones de Michael Bolton”

Vale que el Bolton es un hortera de cuidado y sus canciones aburren a las ovejas, pero no sé, no es para tanto, no?

PD: por si a alguien le entrase la duda, aclaro que no utilicé RyanAir para ir a Estocolmo

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Desafiando a la crisis, Michurri y yo decidimos tirar la casa por la ventana y escaparnos de vacaciones a Seychelles unos días el pasado mes de agosto. Estuvimos en Denis Island, un lugar mágico que une a los valores tradicionales de este archipiélago (sol, magníficas playas, cristalinas aguas) el de ser una joya de la naturaleza.

Denis vista desde la avioneta, el norte a la derecha

Denis es una isla coralina de tan sólo 1,4 kilómetros cuadrados situada en el extremo norte del país, un pasito por debajo del Ecuador. No se tiene constancia del paso del hombre por este vergel hasta 1773, año en el que el explorador francés Denis de Trobriand puso su pie en él, dándole su nombre. Inicialmente la isla fue explotada para extracción de guano, y luego como plantación de coco. Quedan como únicos vestigios de esta época las ruinas de un pequeño poblado con su cementerio y todo, un faro de 1910 y algunos cocoteros que se optó por conservar cuando se repobló la isla con flora autóctona hará unos 30-40 años.

Mapa del archipiélago principal de Seychelles

Hoy en día Denis presenta un aspecto probablemente muy similar al que tenía cuando fue descubierta. La gran mayoría de la isla está cubierta con un tupido bosque tropical que es posible visitar recorriendo los senderos que lo atraviesan. La única presencia humana está en la parte norte de la isla, donde hay un pequeño hotel de 25 habitaciones que combina sabiamente un lujo discreto con el respeto a la naturaleza que lo rodea. Además de dedicarse a mimarnos a los afortunados huéspedes, este establecimiento participa en un exitoso programa de conservación que mantiene la isla como un paraíso natural y que contribuye a la protección de especies endémicas en peligro de extinción.

En Denis pueden verse aves, reptiles y plantas que sólo se encuentran en algunas islas de Seychelles. La especie más espectacular tal vez sea la tortuga gigante de Aldabra, un bicharraco que cuenta sus años y sus kilos por cientos. Existe en la cercana isla de Bird un espécimen de casi 300 kilos que se cree que tiene entre 170 y 200 años, considerada la tortuga viva más vieja del mundo. En Denis hay un ejemplar de unos 120 años que está todavía en plena forma: pudimos comprobarlo viéndole montando a una hembra como un machote.

Pero sin duda la atracción principal son los pájaros. Hay aquí 5 especies endémicas de Seychelles, dos de las cuales fueron rescatadas del mismo borde de la extinción, además de muchas otras aves típicas del Índico occidental. Destaca el carricero de Seychelles, del que a finales de los 60 quedaban menos de 50 ejemplares en todo el mundo, todos en la pequeña isla de Cousin. Tras un ambicioso programa de reintroducción en otras islas, Denis entre ellas, hoy en día hay casi 3.000 de estos pajarillos, los cuales para indocumentados como yo son parecidos a un gorrión. Es una de las mayores historias de éxito del conservacionismo moderno.

No menos importante es la shama de Seychelles, que en los 70 contaba con sólo 16 supervivientes, todos en Fregate Island. Pese a los enconados esfuerzos por preservar la especie y extenderla a otras islas del archipiélago, en los 90 sólo se había aumentado su número a 23. Por suerte últimamente las cosas pintan mejor y se cree que hay ya unos 200 ejemplares, 24 de ellos en Denis.

Shama de Seychelles. De tanto estudiarlos, los pobres llevan más anillos que un rapero

Debajo del agua también hay mucho que ver. A pesar de que agosto es de los peores meses para el submarinismo, pues los vientos del sudeste alborotan el mar y la visibilidad es bastante reducida, hicimos algunas inmersiones memorables. Pudimos ver decenas de tiburones (tres especies distintas en una sola inmersión), atunes, múltiples tortugas, mantas, rayas, langostas e incluso un marlín negro. Todo ello acompañado de cantidad de peces de colores y bichos varios de desconocido nombre. La pena es que el coral está muy dañado en estos lares por culpa del famoso El Niño de 1997-98, que en Seychelles hizo estragos.

Para los aficionados a la pesca Denis es como Disneylandia, sobre todo en esta época del año. La isla está en el borde de la plataforma de las Seychelles, así que no muy lejos de ella hay profundidades de 2.000 metros donde abundan los grandes peces. De hecho, no demasiado lejos de aquí faenan el Alakrana y otros barcos regularmente acosados por los piratas somalíes. La pesca es junto al turismo la principal fuente de ingresos del país. Nosotros sacamos 12 bestias de cuidado en una mañana, entre petos (wahoo en inglés) y atunes de aleta amarilla, de 8 kilos el más pequeño y 20 el más gordote, y se nos escaparon dos enormes peces vela. Terminé con los brazos como gelatina. Lo mejor fue zamparse tan sabroso botín, atracándonos a sashimi durante los siguientes días.

Wahoo (peto) de 20 kilitos

En lo que no tuvimos suerte fue en ver tortugas marinas desovando en la playa. Hicimos un largo paseo nocturno a la luz de la luna por si sonaba la flauta pero no pudo ser, y eso que aquí vienen con relativa frecuencia durante todo el año, ya sea la tortuga carey o la verde. Tampoco pudimos hacer el paseo guiado con uno de los naturalistas que residen permanentemente en la isla, realizando tareas varias de seguimiento de las especies más delicadas, pues no es fácil encontrar un hueco en su agenda y encima el hombre no se encontraba bien.

En fin, que recomiendo vivamente una visita a este edén a todos los amantes de la naturaleza (aunque advierto que es caro de cojones). Sobre todo si no les importa convivir con pequeños detalles como geckos color verde chillón correteando por las paredes de la habitación, enormes arañas colgando de las palmeras, tábanos pesaos cual vaca en brazos, ver una aleta de tiburón nadando a 10 metros de la orilla o recibir alguna cagadilla que otra en la calva.

Playa de Denis Island

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Que en un italiano improvisado y seguramente incorrecto viene a intentar querer decir “los estorninos son unos cabronazos de cuidado”. Y es que cada mes de noviembre, como siempre sin tarjeta, llegan al atardecer hordas millonarias de estos pájaros sobrevolando Roma en busca de un lugar donde pasar la noche. Hasta ahí todo bien, el espectáculo es impresionante, forman auténticas nubes vivientes que dibujan caprichosas formas en el cielo y chocan y se separan y se vuelven a unir unas con otras en una fantástica orgía de movimiento. Véanlo en este espectacular vídeo:

El problema es cuando cae la noche y dejan de volar. Una vez encontrado el lugar adecuado, normalmente uno de los numerosos parques o alamedas que adornan la Ciudad Eterna, los bichos estos además de dormir, cagan. Claro, no es lo mismo una cagada de gorrioncillo solitario que tropecientosmil estorninos cagando a la vez en el mismo sitio, convirtiendo esta bella ciudad en un enorme depósito de guano. Al que tenga la mala suerte de aparcar su vinículo bajo uno de los árboles elegidos le espera una desagradable y maloliente sorpresa a la mañana siguiente.

La mierda de estornino es bastante corrosiva para la piedra de los numerosos monumentos romanos, convierte el empedrado de las calles en una pista de patinaje y le cuesta un pastón en tintorería y túneles de lavado a los sufridos ciudadanos. Incluso el año pasado se mascó la tragedia cuando un avión de Ryanair que aterrizaba en Ciampino (aeropuerto muy cercano al centro) chocó contra una enorme bandada estornínica y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. Por suerte no pasó nada grave, pero hubo heridos leves e importantes desperfectos en las pistas del aeropuerto, que estuvo cerrado unos días.

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Estorninos en acción: el día después

En otras ciudades también pasa esto, pero en Roma el volumen de tráfico estorninil ha llegado a proporciones bíblicas, Hitchcock tenía que haber ambientado aquí “Los Pájaros”. Se calcula que unos 5 millones de estorninos llegan a Roma durante el otoño procedentes de Rusia y Polonia, para pasar el invierno. Históricamente, los pajarracos se quedaban en los campos alrededor de la ciudad, pero entre el crecimiento de ésta y la mengua de aquellos, unido a que en la ciudad se está más calentito y no hay depredadores, pues los bichos se han acostumbrado a pernoctar en el centro. Luego por la mañana levantan vuelo para papear en el campo, y vuelta a “casa” por la noche.

La cosa ha adquirido tal magnitud que el ayuntamiento tiene desde hace 3 años un equipo de espantapájaros que se dedica a atosigar a los alados caganers para que se busquen otro sitio donde dormir –y cagar. Localizan dónde se ha posado un enjambre y acuden prestos con altavoces a través de los cuales emiten grabaciones con el grito de alerta de los estorninos amplificado cienes de veces, para así asustarlos y que se piren, hasta que vuelven a posarse en otro lugar. Claro que según se mire es peor el remedio que la enfermedad, ya que el grito de alerta este ha sido descrito como “una mezcla de uñas arañando una pizarra y chirrido de bisagras oxidadas”, imagínense los vecinos que escuchen esto en mitad de su descanso, vaya susto. Para ayudar en su tarea a este equipo hay una “línea verde”, 800088211, donde los romanos pueden avisar de la posición exacta de las aves y que vengan a espantarlos. Y así pasan la noche los “Stornibusters”, persiguiendo mierdas voladoras por el bien de la comunidad. Vaya desde aquí mi más sincero reconocimiento y aprecio por esta sacrificada obra, que dicen que parece estar funcionando porque ha bajado el número de estos incómodos turistas. Aunque sigue habiendo un huevo; a ver si por lo menos algún día les da por posarse en la cúpula de la basílica de San Pedro y le sueltan su mercancía a Benedicto a modo de signo divino!!

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Escenas como esta se repiten cada atardecer en el otoño-invierno romano

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No, no es que Hugo Chávez haya exportado su revolución bolivariana allende los océanos, es que los samonaos –o mejor dicho, su gobierno- han decidido que desde ayer Martes van a conducir por la izquierda en lugar de por la derecha, como lo hacían hasta ahora.

En “Fronteras”, magnífico blog de frikadas geográficas, se ofrecen más detalles de este curioso cambio, algo que no ocurría en el mundo desde hace 31 años (el último cambio fue en Okinawa, Japón, en 1978). El gobierno samoense ha decretado dos días festivos para que la gente se acostumbre con calma. Joder, dirán algunos, pues por mí entonces a ver si cambiamos de carril cada mes!!… bueno, la parte mala es que también han decretado tres días de prohibición de venta de alcohol, que parece ser es un producto contraproducente para la adaptación al cambio de carril; y además han reducido el límite de velocidad a 40 km/h, lo que sospecho generará un buen número de multas para financiar el cambio. Así que casi mejor nos quedamos como estamos.

Ví la noticia en Al Jazeera anoche, y decían, como si fuera lo más normal, que todavía quedaban por el país algunas flechas y señales antiguas, de las de ir por la derecha (qué reaccionarias…). Imagínense el follón. Con lo que si están planeando alguna escapada próximamente, les recomiendo que no sea por Samoa, porque el piñazo es más que probable. Con lo preciosa que es Eppaña, pa qué irse tan lejos, no?

Algún samoacitano se hará un lío y terminará tirando por el medio, como este bandarra

Algún samoacitano se hará un lío y terminará tirando por el medio, como este bandarra

En principio, la idea del cambio es que esto permitirá a los samoeños –alguien sabe cuál coño es el gentilicio de Samoa??- importar coches de Australia y Nueva Zelanda, en lugar de Estados Unidos, con lo que se ahorrarán un pico. Lo único que, digo yo, quedará todavía un parque considerable de vinículos diestrocirculantes que tardarán un tiempo en ser purgados. A ver si va a pasar como en Birmania, que en 1970 hicieron el cambio inverso –de izquierda a derecha- porque se le puso en la punta‘lapolla al régimen militar (bueno, en realidad, y no es coña, porque se lo recomendó un astrólogo), y aún hoy en día la inmensa mayoría de los coches tienen el volante a la derecha porque ni dios tiene pasta para comprarse un coche nuevo. Pa reírse por no llorar.

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Posiblemente ya conozcan esta triste historia, pues ha salido varias veces en los informativos y le han dedicado unos cuantos documentales. Pero no por más conocida me parece menos espeluznante, cada vez que leo algo sobre ello se me cae el alma al suelo. Se trata de la lenta (bueno, no tan lenta…) desaparición del mar de Aral, caso parecido y todavía más trágico que el del Salton Sea, que ya les conté hace algún tiempo.

El viernes pasado el suplemento “Natural” del ABC traía un estupendo artículo sobre los cambios sufridos por el planeta en los últimos años, con fotos comparativas del “antes” y el “después” de tan siniestra operación de estética. El desastre del Aral ocupaba un lugar destacado, con unas fotos impresionantes, y me hizo recordar su historia.

A la izquierda, el Aral en 1998. A la derecha, lo que quedaba diez años después. El tenue trazo gris indica su extensión original

A la izquierda, el Aral en 1998. A la derecha, lo que quedaba diez años después. El tenue trazo gris indica su extensión original

Hasta los años 60 este mar era el cuarto lago por extensión del mundo, con una superficie de 68.000 kilómetros cuadrados, que para que nos entendamos equivale a un poco más del doble de Cataluña. En ese momento el Aral estaba íntegramente en territorio de la Unión Soviética (hoy, lo que queda se reparte entre Kazajstán y Uzbekistán), y eso fue lo que selló su destino, ya que los iluminados gobernantes de dicho estado decidieron que tanta agua junta pa qué, y desviaron el curso de los dos grandes ríos que lo alimentaban, el Amu Darya y el Syr Darya, creando una inmensa huerta en la zona para mayor gloria de la dictadura del proletariado. El cultivo más extendido era el de algodón, bautizado en la zona como “oro blanco”; Uzbekistán es todavía hoy uno de los mayores exportadores de este vegetal.

Tan desafortunado plan se gestó ya en 1918, aunque la construcción de canales a gran escala no comenzó hasta los años 40. Al más puro estilo soviético, los canales eran bastante chapuzas y perdían casi más agua de la que transportaban, con lo que cada vez había que desviar más agua. Los efectos de este continuo trasvase empezaron a notarse a principios de los 60, cuando el Aral comenzó a encoger.

Poco a poco el mar se iba secando, ya que apenas llegaba agua de sus ríos tributarios, disminuyendo su nivel unos 20cm al año entre 1960 y 70, 55cm al año en los 70, y casi 90 cm/año en los 80. Esta aceleración en la mengua del lago es debido a que el flujo de agua que se extraía de los dos ríos crecía sin parar, en el 2000 fue el doble que en 1960. La producción de algodón de la zona también se dobló entre esos dos años. Por el contrario, la otrora boyante industria pesquera del Aral iba evaporándose al mismo ritmo que sus aguas. Llegó a producir la sexta parte de todas las capturas de la Unión Soviética y hoy en día es prácticamente inexistente.

En 1987 el Aral quedó dividido en dos lagos: Aral Norte y Aral Sur, el último de los cuales se volvió a dividir en zona Este y Oeste en 2003. La zona Este ya se ha evaporado casi en su totalidad y se cree que la Oeste resistirá más, aunque sigue menguando.

Todo esto no fue ninguna sorpresa, ni fruto de ningún error de cálculo. Era parte del plan. Los ingenieros que diseñaron y ejecutaron el proyecto sabían que el mar desaparecería. Consideraban el Aral un “error de la naturaleza”, así que poco se hizo por evitar su declive, y el tímido plan que se diseñó en los 80 fue abandonado por su elevado coste, inabordable en plena crisis de la URSS. De hecho, el mar está tardando en desaparecer más de lo previsto porque existen manantiales subterráneos desconocidos hace 50 años que todavía lo alimentan.

El agua que queda está cada vez más contaminada con fertilizantes, pesticidas y mierdas varias, y su salinidad se ha disparado; en algunas zonas llega a triplicar la de los océanos. En esas condiciones, la mayoría de bichos que habitaban en él han desaparecido hace tiempo, sólo el Aral Norte conserva peces. Encima, el lecho del mar que queda al aire tiene tanta porquería que es un peligro para la salud pública. La sal se incrusta por todas partes y obliga a utilizar cada vez más agua para los cultivos, lo que acelera la desaparición del lago. El clima en la zona se ha endurecido, los inviernos son mucho más fríos y los veranos tórridos, al haberse perdido la función atemperadora del agua. Así que los habitantes de por allí están contentitos con el embolao, vaya.

En la mayoría de mapas se empeñan en seguir mostrando el Aral como era hace 50 años

En la mayoría de mapas se empeñan en seguir mostrando el Aral como era hace 50 años

En 2005 Kazajstán comenzó un plan para recuperar la zona norte del lago (que es “la suya”, los uzbekos que se busquen la vida…), haciendo una presa que la aísla totalmente de la zona sur, la cual está condenada a desaparecer casi por completo. Este era el tercer intento de “blindar” el Aral Norte, los dos anteriores fracasaron estrepitosamente. Parece que a la tercera va la vencida y los resultados son esperanzadores: en las fotos se aprecia que el Aral Norte ha crecido algo en los últimos años y lo seguirá haciendo, sobre todo porque en teoría este año se inaugura un nuevo dique.

Hoy en día sólo queda un 10% de este otrora inmenso lago. De ocupar más del doble de Cataluña ha pasado en 50 años a ser como la provincia de Segovia.

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