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Posts Tagged ‘personal’

Me ha quedado un poco blando el título de este post, en realidad no hay palabras para calificar a esta panda de egoístas insolidarios y descerebrados. Tomar de rehenes a los viajeros para reclamar no sé qué privilegios que el gobierno quiere quitarles no se hace. Repitan conmigo, señoritos controladores: eso-no-se-hace.

Como no podía ser de otra manera –últimamente me “como” todas las crisis aeroportuarias-, he sido uno de los cientos de miles de afectados por la huelga-motín-chantaje de los controladorcitos de los cojones. No les voy a aburrir con mis peripecias por el aeropuerto, que se las imaginarán, pero que conste que yo ahora mismo tenía que estar tirado en la nívea arena de una playa caribeña disfrutando de un merecido descanso, en lugar de aporreando el teclado para contarles mis penas. Por suerte, dentro de lo malo hemos conseguido salvar las vacaciones, aunque perdiendo dos días, no salimos hasta mañana. Toco madera, no sea que los gilipollas estos la monten otra vez y nos quedemos en tierra.

Salía ayer en la tele una controladora lagrimeando porque al parecer había ido la guardia civil a ponerla a controlar aviones a punta de pistola. Vaya drama. Chata, a mí no hace falta que vengan los GEOs a sacarme de la cama cada mañana para ir al curro, ya voy yo solito porque si no aparezco termino con mi enorme culo en la puta calle. Y casi cinco millones de españoles sueñan con que alguien les ponga a trabajar, sobre todo si es ganando el pastón que os lleváis. Lo que hay que oír, qué morro le echa la cacho cabrona esa.

Vacaciones en la terminal, cortesía de USCA

Todo esto no quita que el gobierno sea también culpable en parte de esta situación. Han gestionado toda esta larga crisis controladora de forma cuando menos chapucera, por no decir irresponsable. Se quejan los controladores, probablemente con razón, que el ministerio lleva todo el año imponiéndoles medidas abusivas a golpe de decretazo. Me contaba ayer un amigo que tiene un amigo controlador –así que esto es información de tercera mano, cójase con pinzas-, que uno de los problemas es que como Pepiño no sabe ni sumar (cosas de ser ministro sin tener título universitario), se hizo un lío a la hora de calcular las horas que tienen que trabajar los controladores. Cuando se dio cuenta, ya había algunos que habían superado el límite anual, con lo que estaba poco menos que pidiendo a estos trabajadores que curraran de gratis. Por eso ahora sale con la historia de no computar como horas trabajadas las de formación y de guardia, algo que que yo sepa no sucede en ningún otro empleo. Comprensiblemente, los controladores se han cabreado.

Pero por mucha razón que puedan tener y muy injustos que puedan ser los decretazos, eso no les da licencia para liarla de esa manera y jodernos a seiscientos mil ciudadanos que pasábamos por allí y no tenemos la culpa de la ineptitud de Pepiño. Encima con recochineo, reuniditos en el hotel Auditórium, como queriendo provocar que los linchen y convertirse en mártires. Qué listillos.

Se ha comentado mucho también que lo de poner en marcha el decreto en viernes de puente ha sido una imprudencia. O, pensando mal, una provocación calculada: les tocamos los huevos a los controladores, que con la mala leche que gastan los mamones seguro que arman un buen pollo y eso nos autoriza a meterlos en cintura y acabar con sus privilegios para siempre. Puede ser. Otra teoría conspiranoica que he oído es que además esto ha sido una maniobra para presentar a Rubalcaba como salvador ante la opinión pública. ¿Se han fijado que en toda la crisis Zapatero no ha dicho ni mú? ha sido siempre Alfredito el que ha dado la cara y el que parecía tomar todas las decisiones. Suena maquiavélico, pero igual es una manera de ir preparando el camino para que el superministro se convierta en candidato a presidente de aquí a un año. Tal vez.

Rubalcaba a los mandos. Chacón y Blanco mudos como estatuas. Zapatero ni está ni se le espera.

Por cierto, que ya podían haber decretado antes el estado de alarma ese. Mano de santo, oiga. Ha sido sacar a pasear a los militares y todos a currar sin rechistar. Que por mí tenían que haber ido al hotel el viernes por la noche y decir a los amotinados: elige, o a controlar o al puto calabozo. Que no se descarta que más de uno acabe en él de todas formas.

Resumiendo, que podemos hacer muchas cábalas sobre quién tiene razón en el plano laboral, y que desde luego nuestro incompetente desgobierno ha desmostrado una vez más su incapacidad para gestionar bien el país. Sin embargo, el veredicto es claro: no hay otros culpables del caos de estos días que los controladores. Hijos de la grandísima puta.

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El gobierno nos ha soltado una nueva cortina de humo para llenar de alegría las tertulias de los diferentes medios y que no se hable de la penosa gestión que está haciendo de la no menos chunga situación económica. Y yo, como un pringao, entro de cabeza al trapo y me lanzo a comentar el tema:

Ahora se descuelgan con que los apellidos hay que ponerlos por orden alfabético. Espinoso asunto. El nuevo proyecto de Ley del Registro Civil prevé que en los casos en que los padres no se pongan de acuerdo en el orden de los apellidos, irán en orden alfabético, y santas pascuas. Se quiere acabar así con la secular discriminación del apellido de la madre, que siempre va el segundo y se pierde en la siguiente generación.

Eso ha dicho nuestro ministro de Justicia, que con el orden alfabético se “hará valer la igualdad ante la ley”.

No puedo estar más en desacuerdo con él. A mí me parece fatal este cambio. Y guárdense los afilados cuchillos las radicales feministas, que no es por el tema de defender la tradición que primaba los apellidos del varón, que eso me parece muy bien que se termine. Lo que me molesta es que se sustituye una discriminación por otra: si antes estaban discriminadas las mujeres, ahora lo estarán los Zulueta, Yagüe o Ximénez, que tendrán imposible pasar sus apellidos en primer lugar a poco que su pareja o parejo se ponga farruco o farruca.

Con el tiempo se corre el riesgo de que ya no existan más Zúñigas y esté el patio plagao de Álvareces, porque cada vez que haya discrepancia entre los progenitores el puto abecedario decide. Lo único bueno es que, como ha declarado la lideresa-presidenta de Madrid, en el futuro habrá menos Zapateros. Lo que no ha dicho es que habrá muchos más Aznares, Dios nos pille confesaos.

Lo interesante es que si unimos este cambio al hecho de que cualquier persona mayor de edad puede cambiar sus apellidos si así lo desea (aunque el proceso es farragoso, advierto), tenemos que en el futuro todos los que se apelliden Zabala y prevean conflicto conyugal sobre la preeminencia de su apellido acudirán raudos al registro a cambiárselo por “Azabala” y así ganar la batalla alfabética.

Claro que el cónyuge puede usar la misma táctica y comenzar una carrera sin fin que podría dar lugar a apellidos como “Aaaaaaaaaaagarcía”, o incluso directamente “Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”, que vete tú a deletreárselo a la operadora telefónica de turno. Apuesto a que alguno se pondrá creativo y decidirá apellidarse “          ”, que con eso gana seguro, o “@”, que a saber qué lugar ocupa en el alfabeto. Ahora que lo pienso, puede estar divertido el cambio este.

No, en serio. Esto es una chapuza de proporciones zapateriles, como nos tiene acostumbrados. A ver, si se quiere terminar la discriminación pero se quiere evitar peleas interminables sobre qué apellido poner primero, hay un método igual de sencillo e infinitamente más justo: se sortea y punto. Esto da exactamente las mismas probabilidades a todo el mundo, sea hombre, mujer, mutante, Zapata o Agüero.

Podría incluso hacerse sin necesidad de un acto “oficial” en el que se decidiese el contencioso, y así evitar gastos. Por ejemplo: si el DNI de la criatura es par, los apellidos van en orden alfabético; si es impar, en orden alfabético inverso. Y voilà, sin ningún esfuerzo y sin discriminar a nadie ya tenemos solucionado el tema de forma totalmente limpia y justa. O en lugar del número del DNI se puede usar el del último premio de lotería, o la cantidad de goles marcados por el pichichi de la liga en el día del nacimiento, o el que le salga de las narices al regulador. Pero lo del orden alfabético es inaceptable.

Admito que en realidad esto me toca los cojones más de lo predecible porque mi apellido es más bien de los últimos del diccionario, y llevo toda una vida sufriendo la dictadura del abecedario, odioso invento donde los haya. Incluso la única ventaja que tenía, que en los exámenes orales iba siempre de los últimos, se perdió por un profesor hijo puta que siempre los hacía en orden inverso pa joderme. Bueno, no les aburro con mis traumas escolares, pero que conste que la reforma esta es una mierda pinchada en un palo. He dicho.

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Ese es el título que le pondría a mi reciente visita al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (tonta ella y tonto él…), pequeño pedazo de paraíso manchego que tenemos tan cerca y sin embargo parece que tan poco apreciamos.

Agua. Las Tablas están llenitas de ella. Tras años de pertinaz sequía y continuada sobreexplotación del acuífero que las alimenta, llegando a niveles de inundación alarmantemente bajos, las Tablas renacieron en invierno de 2010 gracias a las abundantes lluvias. Tan secas estaban que se había declarado un incendio subterráneo que amenazaba con terminar con este preciado ecosistema para siempre. Se llegó a construir con urgencia una tubería desde el trasvase Tajo-Segura al Cigüela y a través de éste inundar el parque para apagar las llamas. Justo cuando comenzó a llegar el agua trasvasada, cayeron en la zona las mayores lluvias desde que se tienen registros y todo quedó anegado en un pispás. Ley de Murphy.

Antes y después: las Tablas en agosto 2006 y enero 2010, cuando resucitaron

Los guardas comentan que no se han visto las Tablas tan espléndidas desde 1997. Casi el 100% de su extensión estaba bajo el agua en la primavera de 2010, frente a apenas el 1% a finales de 2009. Aprovechen para hacer una escapada, que no está nada claro que la cosa vaya a durar y lo más probable es que en unos pocos años vuelvan tiempos difíciles. Que en menos de dos horas se planta uno ahí desde Madrid, y además es gratis. Para contratar una visita guiada miren aquí. Y para reponer fuerzas tras un activo día en la naturaleza, recomiendo encarecidamente el restaurante El Bodegón en Daimiel, excelente.

Mentiras, las que circulan acerca del Guadiana. El saber popular afirma que el Guadiana “desaparece y reaparece” y se utiliza su nombre coloquialmente para describir eventos intermitentes o impredecibles. De pequeñitos nos enseñaron que el Guadiana nace en las Lagunas de Ruidera y se sumerge en la tierra poco después para rebrotar con renovado vigor 50 kilómetros más lejos en los Ojos del Guadiana, cerca de los cuales forma junto con el Cigüela (o Gigüela) las famosas Tablas de Daimiel.

Pues bien, la historia es más falsa que un billete de 7 Euros. Para empezar, porque los Ojos del Guadiana llevan totalmente secos desde mediados de los ochenta, ni una triste gota brota de ellos desde entonces. La autocombustión de turbas (el mismo fenómeno que casi acaba con el parque en 2009) ha convertido la zona en un paisaje cuasilunar, irrecuperable. Así que el Guadiana lleva ya más de 25 años naciendo en las Tablas, los Ojos se han ido a tomar por culo. Incluso en los últimos años, en los que el parque estaba seco, el nacimiento de tan peculiar río había que buscarlo en la depuradora de aguas residuales de Ciudad Real.

Es peligroso caminar por donde antes nacía el Guadiana

Porque tampoco es cierto que el Guadiana desaparezca y reaparezca. Como mucho, es una verdad a medias. Sí ocurría que el ahora llamado Guadiana Alto o Guadiana Viejo se infiltraba y desvanecía en Argamasilla de Alba, pero ahí acaba el tema. Lo que antes brotaba de los Ojos no era el mismo río, sino que eran el rebosadero del famoso “acuífero 23”, una enorme masa de agua subterránea (equivalente a 12mil estadios Santiago Bernabeu llenos hasta arriba) alimentada por múltiples corrientes y manantiales, entre los que estaba el Alto Guadiana, el cual aportaba sólo una pequeña parte del caudal total del acuífero. Digo “aportaba” porque desde que se construyó el embalse de Peñarroya en 1959 ya no aporta absolutamente nada.

La sobreexplotación del acuífero 23 para regadío ha hecho que su nivel descienda tanto que ya no rebosa, y por ello los Ojos están secos. En 1992 el nivel de agua estaba a 40 metros bajo tierra y ahora mismo a unos 20, así que todavía queda mucho para que renazcan. No es hasta las Tablas donde se acumula agua suficiente para formar lo que es el Guadiana de verdad. Y eso en años buenos, si no, como he dicho antes, hasta Ciudad Real no hay río.

Cauce seco del Guadiana entre los Ojos y las Tablas. Octubre 2010

Además, el Guadiana Alto no nace en las Lagunas de Ruidera, sino unos 30 kilómetros antes, en el municipio de Viveros. Para liar el tema todavía más, en ese tramo se le llama “Pinilla”.

Cientos de patos. Esto podría figurar en el capítulo “mentiras”, porque ni son cientos, que son miles, ni son todos patos, que hay fochas, grullas, garzas, somormujos, zampullines, flamencos y otras muchas aves que me acabo de aprender; algunas son residentes fijos y otras sólo paran a reponer fuerzas en su camino a o desde África. Pero me quedaba mejor el título así…

El caso es que con lo hermoso que está el parque este año, el número de aves que lo visita ha crecido hasta recordar épocas pasadas. Porque durante los oscuros años de sequía había menos patos que en el Manzanares. Parece que se ha corrido la voz de que las aguas han vuelto y la vida bulle de nuevo en las Tablas. Nos comentó el guía que la primavera que viene puede ser espectacular en cuanto a número de aves, a poco que la cantidad de lluvia de este invierno sea medianamente aceptable. Eso sí, para observarlas de cerca hace falta un poco de paciencia y unos buenos prismáticos.

Las aves han vuelto al parque. Octubre 2010

Termino con una explicación del término “tablas”. El accidente geológico denominado “tablas fluviales” se produce cuando se desborda el agua cuando un río (o varios) atraviesa un terreno con escasa inclinación. Se desborda entonces el río y queda un charco enorme con poca profundidad y casi sin corriente, donde crecen juncos y carrizos formando un tupido laberinto de canales. Esto forma un ecosistema único, del que las Tablas de Daimiel es uno de los últimos representantes en el mundo. Otros más famosos son la confluencia de los ríos Tigris y Eúfrates en Irak -que como imaginarán está prácticamente destruido- y el (mal llamado) Delta del Okavango en Botswana, que por ahora goza de una magnífica salud.

Así que a ver si cuidamos un poquito más lo que tenemos, que las Tablas se ven ahora preciosas pero en el fondo siguen en la UVI. La problemática de este Parque Nacional es mucho más compleja que las cuatro pinceladas que he dado en este post; para profundizar un poco más, lean este otro blog.

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Mes y pico después de que el Parlament aprobase la moción de prohibir las corridas en Catalunya, me encontré con la siguiente bandera en el escaparate del bar “Ses Galtes”, en el Carrer Madrid de Eivissa (disculpas por la mala calidad de la imagen, era de noche):

La bandera llamó la atención de una de las personas del grupo, que dijo algo así como: “mira esa bandera-protesta contra la decisión del Parlament”. Yo la miré detenidamente y me pareció que era todo lo contrario: que la bandera celebra que en Cataluña el toro es ahora especie protegida y ya no se le lidia.

Mi interlocutor me soltó entonces el típico rollo de que en realidad como se protege la especie es permitiendo las corridas, porque si no nadie los cría y desaparece la raza y bla, bla, bla, bla…

Total, que estuve a punto de entrar en el bar a preguntar por qué habían puesto la bandera de marras para salir de dudas, pero al final me corté no fuera que les sentara mal la pregunta y me soltaran una merecida hostia por meter las narices donde no me llaman.

¿Ustedes qué opinan, cómo interpretan este curioso símbolo?

No muy lejos de allí, en Vara de Rey, vimos otro rótulo curioso (el centro de Eivissa está sembrado de ellos), menos ambiguo aunque tal vez no muy conveniente para la buena marcha del negocio:

Parafraseando a Obélix, están locos estos ibicencos.

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Desafiando a la crisis, Michurri y yo decidimos tirar la casa por la ventana y escaparnos de vacaciones a Seychelles unos días el pasado mes de agosto. Estuvimos en Denis Island, un lugar mágico que une a los valores tradicionales de este archipiélago (sol, magníficas playas, cristalinas aguas) el de ser una joya de la naturaleza.

Denis vista desde la avioneta, el norte a la derecha

Denis es una isla coralina de tan sólo 1,4 kilómetros cuadrados situada en el extremo norte del país, un pasito por debajo del Ecuador. No se tiene constancia del paso del hombre por este vergel hasta 1773, año en el que el explorador francés Denis de Trobriand puso su pie en él, dándole su nombre. Inicialmente la isla fue explotada para extracción de guano, y luego como plantación de coco. Quedan como únicos vestigios de esta época las ruinas de un pequeño poblado con su cementerio y todo, un faro de 1910 y algunos cocoteros que se optó por conservar cuando se repobló la isla con flora autóctona hará unos 30-40 años.

Mapa del archipiélago principal de Seychelles

Hoy en día Denis presenta un aspecto probablemente muy similar al que tenía cuando fue descubierta. La gran mayoría de la isla está cubierta con un tupido bosque tropical que es posible visitar recorriendo los senderos que lo atraviesan. La única presencia humana está en la parte norte de la isla, donde hay un pequeño hotel de 25 habitaciones que combina sabiamente un lujo discreto con el respeto a la naturaleza que lo rodea. Además de dedicarse a mimarnos a los afortunados huéspedes, este establecimiento participa en un exitoso programa de conservación que mantiene la isla como un paraíso natural y que contribuye a la protección de especies endémicas en peligro de extinción.

En Denis pueden verse aves, reptiles y plantas que sólo se encuentran en algunas islas de Seychelles. La especie más espectacular tal vez sea la tortuga gigante de Aldabra, un bicharraco que cuenta sus años y sus kilos por cientos. Existe en la cercana isla de Bird un espécimen de casi 300 kilos que se cree que tiene entre 170 y 200 años, considerada la tortuga viva más vieja del mundo. En Denis hay un ejemplar de unos 120 años que está todavía en plena forma: pudimos comprobarlo viéndole montando a una hembra como un machote.

Pero sin duda la atracción principal son los pájaros. Hay aquí 5 especies endémicas de Seychelles, dos de las cuales fueron rescatadas del mismo borde de la extinción, además de muchas otras aves típicas del Índico occidental. Destaca el carricero de Seychelles, del que a finales de los 60 quedaban menos de 50 ejemplares en todo el mundo, todos en la pequeña isla de Cousin. Tras un ambicioso programa de reintroducción en otras islas, Denis entre ellas, hoy en día hay casi 3.000 de estos pajarillos, los cuales para indocumentados como yo son parecidos a un gorrión. Es una de las mayores historias de éxito del conservacionismo moderno.

No menos importante es la shama de Seychelles, que en los 70 contaba con sólo 16 supervivientes, todos en Fregate Island. Pese a los enconados esfuerzos por preservar la especie y extenderla a otras islas del archipiélago, en los 90 sólo se había aumentado su número a 23. Por suerte últimamente las cosas pintan mejor y se cree que hay ya unos 200 ejemplares, 24 de ellos en Denis.

Shama de Seychelles. De tanto estudiarlos, los pobres llevan más anillos que un rapero

Debajo del agua también hay mucho que ver. A pesar de que agosto es de los peores meses para el submarinismo, pues los vientos del sudeste alborotan el mar y la visibilidad es bastante reducida, hicimos algunas inmersiones memorables. Pudimos ver decenas de tiburones (tres especies distintas en una sola inmersión), atunes, múltiples tortugas, mantas, rayas, langostas e incluso un marlín negro. Todo ello acompañado de cantidad de peces de colores y bichos varios de desconocido nombre. La pena es que el coral está muy dañado en estos lares por culpa del famoso El Niño de 1997-98, que en Seychelles hizo estragos.

Para los aficionados a la pesca Denis es como Disneylandia, sobre todo en esta época del año. La isla está en el borde de la plataforma de las Seychelles, así que no muy lejos de ella hay profundidades de 2.000 metros donde abundan los grandes peces. De hecho, no demasiado lejos de aquí faenan el Alakrana y otros barcos regularmente acosados por los piratas somalíes. La pesca es junto al turismo la principal fuente de ingresos del país. Nosotros sacamos 12 bestias de cuidado en una mañana, entre petos (wahoo en inglés) y atunes de aleta amarilla, de 8 kilos el más pequeño y 20 el más gordote, y se nos escaparon dos enormes peces vela. Terminé con los brazos como gelatina. Lo mejor fue zamparse tan sabroso botín, atracándonos a sashimi durante los siguientes días.

Wahoo (peto) de 20 kilitos

En lo que no tuvimos suerte fue en ver tortugas marinas desovando en la playa. Hicimos un largo paseo nocturno a la luz de la luna por si sonaba la flauta pero no pudo ser, y eso que aquí vienen con relativa frecuencia durante todo el año, ya sea la tortuga carey o la verde. Tampoco pudimos hacer el paseo guiado con uno de los naturalistas que residen permanentemente en la isla, realizando tareas varias de seguimiento de las especies más delicadas, pues no es fácil encontrar un hueco en su agenda y encima el hombre no se encontraba bien.

En fin, que recomiendo vivamente una visita a este edén a todos los amantes de la naturaleza (aunque advierto que es caro de cojones). Sobre todo si no les importa convivir con pequeños detalles como geckos color verde chillón correteando por las paredes de la habitación, enormes arañas colgando de las palmeras, tábanos pesaos cual vaca en brazos, ver una aleta de tiburón nadando a 10 metros de la orilla o recibir alguna cagadilla que otra en la calva.

Playa de Denis Island

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Todo el mundo sabe contar. O al menos eso asumimos. Si a cualquiera le pedimos que cuente un conjunto de cosas que le pongamos delante de sus narices, normalmente, salvo despiste, lo hace bien. Sin embargo, la cosa parece complicarse cuando en lugar de contar elementos discretos (dedos, monedas, pepinos, votos en el Parlament, etc) se trata de variables continuas, que admiten puntos intermedios, como ocurre al medir el tiempo o el espacio.

Un ejemplo histórico es la famosa afirmación cristiana de que Jesús “resucitó al tercer día”, la cual refleja una peculiar forma de contar el tiempo. Analicemos el caso: asumiendo que lo que cuentan los evangelios sea rigurosamente cierto  -que ya es mucho asumir-, Chus murió un viernes al anochecer y el domingo al alba ya había resucitado. La cuenta clásica es que el primer día es el viernes, el segundo el sábado y el tercero el domingo. Voilà.

Sin embargo, si medimos el tiempo exacto entre los dos eventos, sale la mitad: dado que los hechos sucedieron en pascua, y que ésta cae cerca del equinoccio (cuando día y noche duran lo mismo), podemos deducir que el redentor pasó muerto unas 36 horas (6 del viernes, 24 del sábado y 6 del domingo). Aunque hay rumores de que no estaba muerto, que andaba de parranda, pero eso es otra historia. Total, que de los 3 días de la versión oficial nos quedamos en día y medio si hacemos bien las cuentas. Viene a ser como lo de las agencias de viajes cuando te venden unas vacaciones de “7 noches/ 8 días” y luego en realidad pasas poco más de 6 días en el lugar de destino.

En las manifas sí que a nadie le salen las cuentas de cuántas personas hubo. A ver, ¿cuántas hay aquí?

Los comentaristas deportivos, cómo no, también suelen hacerse pequeños líos contando el tiempo. El más frecuente es cuando te dicen, por ejemplo, que un gol marcado a los 23 minutos y 40 segundos de comenzado el partido se marcó “en el minuto 23”, cuando lo correcto es decir que se ha marcado en el minuto 24.

Midiendo el espacio sucede algo parecido. Un restaurante que esté situado, por ejemplo, a 145,7 kilómetros del inicio de una carretera, seguramente se anunciará como situado “en el kilómetro 145”, y realmente está en el 146. Esto es tan común y ya nos hemos habituado tanto a ello que si algún hostelero decidiese indicar el kilómetro correcto sus clientes probablemente se perderían.

Seguramente el más famoso de este tipo de errores sea el de los millones de personas que estaban convencidas de que el 1 de enero de 2000 empezaba el siglo XXI. En realidad no comenzó hasta el 1 de enero de 2001, ya que el 2000 todavía pertenecía al siglo XX. Lo bueno de este fallo es que pudieron celebrar tan magno acontecimiento dos veces, así que todos tan felices.

Curiosamente, la forma en que enunciamos la edad de las personas es distinta de la que usamos para el calendario. Nadie dice “estoy en mi cuatrigésimo segundo año de vida”, sino “tengo 41”. Con el calendario es al revés, decimos que estamos en 2010, no que “tenemos 2009”. Eso lía todavía más las cosas y hace que la gente se confunda a la hora de determinar, por ejemplo, cuándo una persona entra en su cuarta década de vida, que es tras haber cumplido los 30. Sin ir más lejos, la semana pasada tuve que aclarar dicho punto en el blog de barbijaputa a otro comentarista, cuyo empecinamiento en el error me llevó a reflexionar sobre toda esta sarta de pedanteces que les acabo de explicar, así que si este post les parece un coñazo ya saben de quién es la culpa.

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El retonno

Tras varios meses de ausencia me decido a retomar la actividad en este blog, el cual nominalmente me pertenece pero que en realidad es de todos ustedes, porque la vida a un blog se la dan sus visitantes y comentaristas, y aquí caben de todos los colores y formas. La pena es que tampoco hay muchos, aunque son de la mejor calidad, eso sí.

Bueno, después del cursileo y lisonjeo preceptivos, me limito a informarles que ya estoy aquí de nuevo. Que se pone fin a esas noches de ansiedad, a ese sinvivir en la incertidumbre del “cuándo volverá?”, “qué le habrá pasado?”, que sin duda habrán sufrido todos ustedes. Y es que no se ha hablado de otra cosa en los mentideros de la capital durante estos largos 4 meses y medio que he pasado en silencio.

Podría inventarme alguna rocambolesca historia o poner mil excusas de por qué no he escrito nada en este tiempo. Como por ejemplo, que no he parao de currar por toda la geografía europea, corriendo alocado como pollo sin cabeza de proyecto en proyecto y ciudad en ciudad. O que los muy *#@€&!! de mi empresa nos han capado la Internet y ya no puedo acceder a blogs desde la oficina. O que me he dado cuenta de que I’m too cool to blog y me he metido a modelo profesional (no, esto es broma…).

El caso es que en el fondo lo que ha pasado es que me han faltado ideas y ganas de continuar con esto y me ha sobrado pereza mental. Como en todo, para bloguear hay que estar motivado. Si no, no le salen a uno los posts de dentro y quedan forzados y faltos de cariño.

Total, que aquí estoy de nuevo, vuelve el azote de los adocenados, el paladín de los inconformistas, el bardo de las epopeyas cotidianas: Yo.

No se me exciten demasiado celebrando tan esperado retorno, que en cualquier momento me vuelve la flojera e igual en un mes está esto otra vez triste y baldío. Intentaré postear al menos una vez por semana, pero no prometo nada.

Nos leemos.

La soledad del blogger. ¿Hay alguien ahí?

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