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Es indudable que la globalización ha traído cosas buenas desde el punto de vista cultural, permitiendo un mejor entendimiento entre las diversas civilizaciones y modos de entender la vida del planeta, y que se importen/exporten las mejores costumbres de unos países a otros.

Pero también en esto hay un lado oscuro. Cuando en lugar de copiar lo mejorcito de otras tierras nos fijamos en lo más soez y vulgar que tienen, pueden engendrarse adefesios como estos anuncios (por llamarlos de alguna manera) vistos en el bazar de las especias de Estambul. Sólo les falta una foto de Belén Esteban…

Lo que se aprende hablando con turistas

Este otro es bilingüe (y me ha salido un pelín borroso, perdón):

Variaciones sobre los mismos temas:

Otros en lugar de poner frases cutres se dedican a copiar logotipos de reconocido éxito internacional. Por ejemplo, este es el logo de una prestigiosa cadena hotelera:

Y esta la adaptación en el bazar turco:

En fin, si no venden no será por falta de reclamos…
Aunque como vaya por ahí un inspector de la SGAE, les puede montar un buen pollo!

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Mes y pico después de que el Parlament aprobase la moción de prohibir las corridas en Catalunya, me encontré con la siguiente bandera en el escaparate del bar “Ses Galtes”, en el Carrer Madrid de Eivissa (disculpas por la mala calidad de la imagen, era de noche):

La bandera llamó la atención de una de las personas del grupo, que dijo algo así como: “mira esa bandera-protesta contra la decisión del Parlament”. Yo la miré detenidamente y me pareció que era todo lo contrario: que la bandera celebra que en Cataluña el toro es ahora especie protegida y ya no se le lidia.

Mi interlocutor me soltó entonces el típico rollo de que en realidad como se protege la especie es permitiendo las corridas, porque si no nadie los cría y desaparece la raza y bla, bla, bla, bla…

Total, que estuve a punto de entrar en el bar a preguntar por qué habían puesto la bandera de marras para salir de dudas, pero al final me corté no fuera que les sentara mal la pregunta y me soltaran una merecida hostia por meter las narices donde no me llaman.

¿Ustedes qué opinan, cómo interpretan este curioso símbolo?

No muy lejos de allí, en Vara de Rey, vimos otro rótulo curioso (el centro de Eivissa está sembrado de ellos), menos ambiguo aunque tal vez no muy conveniente para la buena marcha del negocio:

Parafraseando a Obélix, están locos estos ibicencos.

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La cervecería Oliver Twist está en el número 6 de Repslagargatan, en el barrio de Södermalm en Estocolmo. A algunos les sonará Södermalm porque se ve que en esta isla transcurre gran parte de la famosa trilogía “Millennium”, de ahí el chorratítulo de este post, que entenderán si siguen leyendo.

Es un bar bastante majete, imitando los tradicionales pubs victorianos ingleses. Sirve nada menos que 23 cervezas diferentes de barril y más de 150 en botella, algunas de ellas de pequeñas cervecerías suecas cuyos productos son difíciles de encontrar, otras son real ales ingleses, y muchas son importaciones de Bélgica, Alemania, USA, y un largo etcétera.

La variedad es impresionante, así que es un pub de obligada visita para cualquier aficionado al zumo de cebada fermentado que se precie. De hecho, al igual que el cercano Akkurat (otro paraíso de la birra), el Oliver Twist se ha ganado el exigente sello de calidad Cask Marque, que certifica que en él la cerveza es mimada y servida como debe ser.

Cask Marque es una organización británica que sólo se ha dignado a aceptar en su seno a 4 pubs de fuera del Reino Unido: los dos referidos en Estocolmo, y otros dos en Dinamarca. El que no haya más pubs extranjeros que reciban la aprobación de esta entidad se debe no únicamente al tradicional complejo de superioridad del Imperio, sino sobre todo a que el ámbito principal de Caske Marque son los bares donde se ofrece real ale, y es difícil encontrar pubs que lo tengan fuera de Gran Bretaña, ya que esta cerveza requiere mucha más atención que la más conocida lager. El real ale es una bebida viva y debe ser guardada en bodega a la temperatura correcta por el tiempo justo para ser servida –usando tirador de aire comprimido, no de gas- en su momento óptimo; no muchos encargados de bar no-británicos saben como tratarla, y todavía menos clientes apreciarla. Por eso es tan difícil de encontrar fuera de su país de origen.

Total, que el Oliver Twist es la hostia. Además la comida es bastante decente y, por si todo esto fuera poco, tiene un gran aliciente más para acudir a él a beberse el Ebro: no ponen canciones de Michael Bolton. Véanlo proclamado al final de la pizarra que hay en la entrada:

Disculpen por lo borroso de la foto, achacable a mi proverbial falta de pulso. Traduzco por si no se lee o entiende:

“Bienvenidos a Oliver Twist!
23 cervezas de barril
Más de 150 en botella
Estupendo nuevo menú
y NO ponemos canciones de Michael Bolton”

Vale que el Bolton es un hortera de cuidado y sus canciones aburren a las ovejas, pero no sé, no es para tanto, no?

PD: por si a alguien le entrase la duda, aclaro que no utilicé RyanAir para ir a Estocolmo

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Al loro con el parrafito que se han marcado los bandarras de RyanAir en su reciente publicidad en prensa, anunciando vuelos a Estocolmo:

Si alguien consigue descifrar lo que intentan decir, me lo explique. Me recuerda al memorable spam bancario que recibió Silcas hace tiempo, con el agravante de que esto se ha publicado en prensa nacional, que se supone que debe ser algo más serio.

O sea, pase que sean una aerolínea de bajo coste y que a cambio de precios de risa tiren por los suelos los estándares de calidad, pero cutrificar de esta forma los anuncios ya me parece pasarse. Que no cuesta tanto escribir bien, o que por lo menos se entienda, joder.

Además el anuncio es como mínimo engañoso porque los tíos con todo el morro te hablan de “21 horas de luz del día” y de “noches blancas” cuando el anuncio se publica un 31 de agosto y la oferta es para viajar en septiembre y noviembre (curiosamente octubre no está incluido, vaya usted a saber por qué):

HOYGAN, que lo de las noches blancas es en junio, señores. Que esto es como anunciar viajes de esquí a Baqueira en julio o semanita de sol y playa en Menorca en enero. Que en el periodo ofertado las noches son negras como la noche, valga la redundancia: el día más largo de septiembre tiene 14 horas y el más corto de noviembre menos de 7. Curiosamente 14 + 7 = 21, igual es así como han calculado el dato…

Y es que mienten como bellacos con lo de las 21 horas de luz, porque en Estocolmo el día más largo de 2010 –el 21 de junio- duró exactamente 18 horas, 38 minutos y 25 segundos, según indica timeanddate.com. Faltan dos horas y pico para las 21.

Claro que como en realidad tampoco te llevan a Estocolmo, igual resulta que en el apartado lugar donde aterrizan sí se llega a las 21 horas de luz, aunque lo dudo mucho. Porque el vuelo en realidad te deja en el aeropuerto de Västerås, que está nada más y nada menos que a 103 kilómetros de la capital sueca, ocupando el sexto puesto en el prestigioso ránking “los aeropuertos más en el quinto pino de la red de RyanAir” elaborado por fronterasblog.

Eso sí, el precio es cojonudo: 19,99 Euros por trayecto (supongo que 39,98 ida y vuelta, si no hay más trampas en la oferta), incluyendo tasas e impuestos. Una ganga, oiga, anímese, pero deprisita que encima los mamones te dan sólo 2 días de plazo, hay que reservar antes del 2 de setiembre… ah! y sólo se puede ir desde Alicante o Girona. Me pregunto entonces para qué anunciarán esto en una edición de Madrid.

Aquí tienen el anuncio completo. Vaya chapuza, como para echar a la calle al departamento de márketing en bloque..

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Hace algo más de una semanita, mi últimamente muy ajetreada vida profesional me llevó a pasar unos días en París. Coincidió mi visita con la glamourosa Fashion Week, que por lo visto se celebra en la bella Ciudad de la Luz varias veces al año. Yo, como es normal, no tenía ni puta idea de que existiera tal evento y alucinaba con la cantidad de bigardas austrohúngaras despampanantes que pululaban por todas partes, hasta que me explicaron de qué iba el rollo.

Entre soporíferas reuniones y largas jornadas currando hasta en la habitación del hotel, tuve tiempo de pasear un poquito y admirar la refinada elegancia de esta urbe, mientras se me iba la vista tras los múltiples pares de luengas piernas que, joviales, taconeaban implacablemente sobre el empedrado de los bulevares en todas direcciones.

Y, paseando, paseando, me encontré frente a este escaparate cerca de la iglesia de La Madeleine. Observen el provocador display:

Dan ganas de cantar aquello de "no me gusta que en los toros te pongas la minifalda"

Ahora que en nuestro país se discute tanto sobre si la Fiesta Nacional debe prohibirse o elevarse a categoría de Bien Cultural, van los gabachos y la lían con el escaparatito este. Siempre jodiendo, los tíos. Toda una nueva vuelta de tuerca al debate: a los que dicen que los toros son rancios y casposos, toma inyección de diseño internacional topmodelista superfashion; a los que defienden la tradición y la consideran reserva inalterable de los valores patrios, toma matadora en paños menores arrancándose por chicuelinas.

Si es que son como niños. Pa mí que la movida esta con los toros es simplemente otra de las numerosas maniobras de distracción que se sacan los políticos de la chistera para evitar hablar de cómo van a resolver la crisis, que están más perdidos que un pingüino en una plaza de toros.

Yo no soy muy taurino que digamos, aunque las escasas veces que he ido a un coso me lo he pasado teta, pero el alma anarco-revolucionaria que se esconde tras mi acomodada existencia pequeñoburguesa se rebela insolente ante cualquier prohibición de Papá Estado para reconducirnos al redil de lo políticamente correcto. Sea con los toros, el alcohol, el tabaco, las lenguas, la velocidad, las drogas blandas, la discriminación positiva o lo que se tercie, me toca bastante los huevos el actual exceso de regulación en espacios hasta ahora reservados al albedrío de cada individuo. Así que igual me da por abonarme a San Isidro, sólo por llevar la contraria.

Lo que sí tengo muy claro es que si alguna vez debo reencarnarme en ganado bovino, elegiría mil veces antes ser toro de lidia que vaca frisona.

PD: no puedo despedir este post sin un sentido y sonoro ¡¡Olé tus huevos, Olympique!!

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