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Posts Tagged ‘quejas’

Me ha quedado un poco blando el título de este post, en realidad no hay palabras para calificar a esta panda de egoístas insolidarios y descerebrados. Tomar de rehenes a los viajeros para reclamar no sé qué privilegios que el gobierno quiere quitarles no se hace. Repitan conmigo, señoritos controladores: eso-no-se-hace.

Como no podía ser de otra manera –últimamente me “como” todas las crisis aeroportuarias-, he sido uno de los cientos de miles de afectados por la huelga-motín-chantaje de los controladorcitos de los cojones. No les voy a aburrir con mis peripecias por el aeropuerto, que se las imaginarán, pero que conste que yo ahora mismo tenía que estar tirado en la nívea arena de una playa caribeña disfrutando de un merecido descanso, en lugar de aporreando el teclado para contarles mis penas. Por suerte, dentro de lo malo hemos conseguido salvar las vacaciones, aunque perdiendo dos días, no salimos hasta mañana. Toco madera, no sea que los gilipollas estos la monten otra vez y nos quedemos en tierra.

Salía ayer en la tele una controladora lagrimeando porque al parecer había ido la guardia civil a ponerla a controlar aviones a punta de pistola. Vaya drama. Chata, a mí no hace falta que vengan los GEOs a sacarme de la cama cada mañana para ir al curro, ya voy yo solito porque si no aparezco termino con mi enorme culo en la puta calle. Y casi cinco millones de españoles sueñan con que alguien les ponga a trabajar, sobre todo si es ganando el pastón que os lleváis. Lo que hay que oír, qué morro le echa la cacho cabrona esa.

Vacaciones en la terminal, cortesía de USCA

Todo esto no quita que el gobierno sea también culpable en parte de esta situación. Han gestionado toda esta larga crisis controladora de forma cuando menos chapucera, por no decir irresponsable. Se quejan los controladores, probablemente con razón, que el ministerio lleva todo el año imponiéndoles medidas abusivas a golpe de decretazo. Me contaba ayer un amigo que tiene un amigo controlador –así que esto es información de tercera mano, cójase con pinzas-, que uno de los problemas es que como Pepiño no sabe ni sumar (cosas de ser ministro sin tener título universitario), se hizo un lío a la hora de calcular las horas que tienen que trabajar los controladores. Cuando se dio cuenta, ya había algunos que habían superado el límite anual, con lo que estaba poco menos que pidiendo a estos trabajadores que curraran de gratis. Por eso ahora sale con la historia de no computar como horas trabajadas las de formación y de guardia, algo que que yo sepa no sucede en ningún otro empleo. Comprensiblemente, los controladores se han cabreado.

Pero por mucha razón que puedan tener y muy injustos que puedan ser los decretazos, eso no les da licencia para liarla de esa manera y jodernos a seiscientos mil ciudadanos que pasábamos por allí y no tenemos la culpa de la ineptitud de Pepiño. Encima con recochineo, reuniditos en el hotel Auditórium, como queriendo provocar que los linchen y convertirse en mártires. Qué listillos.

Se ha comentado mucho también que lo de poner en marcha el decreto en viernes de puente ha sido una imprudencia. O, pensando mal, una provocación calculada: les tocamos los huevos a los controladores, que con la mala leche que gastan los mamones seguro que arman un buen pollo y eso nos autoriza a meterlos en cintura y acabar con sus privilegios para siempre. Puede ser. Otra teoría conspiranoica que he oído es que además esto ha sido una maniobra para presentar a Rubalcaba como salvador ante la opinión pública. ¿Se han fijado que en toda la crisis Zapatero no ha dicho ni mú? ha sido siempre Alfredito el que ha dado la cara y el que parecía tomar todas las decisiones. Suena maquiavélico, pero igual es una manera de ir preparando el camino para que el superministro se convierta en candidato a presidente de aquí a un año. Tal vez.

Rubalcaba a los mandos. Chacón y Blanco mudos como estatuas. Zapatero ni está ni se le espera.

Por cierto, que ya podían haber decretado antes el estado de alarma ese. Mano de santo, oiga. Ha sido sacar a pasear a los militares y todos a currar sin rechistar. Que por mí tenían que haber ido al hotel el viernes por la noche y decir a los amotinados: elige, o a controlar o al puto calabozo. Que no se descarta que más de uno acabe en él de todas formas.

Resumiendo, que podemos hacer muchas cábalas sobre quién tiene razón en el plano laboral, y que desde luego nuestro incompetente desgobierno ha desmostrado una vez más su incapacidad para gestionar bien el país. Sin embargo, el veredicto es claro: no hay otros culpables del caos de estos días que los controladores. Hijos de la grandísima puta.

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El gobierno nos ha soltado una nueva cortina de humo para llenar de alegría las tertulias de los diferentes medios y que no se hable de la penosa gestión que está haciendo de la no menos chunga situación económica. Y yo, como un pringao, entro de cabeza al trapo y me lanzo a comentar el tema:

Ahora se descuelgan con que los apellidos hay que ponerlos por orden alfabético. Espinoso asunto. El nuevo proyecto de Ley del Registro Civil prevé que en los casos en que los padres no se pongan de acuerdo en el orden de los apellidos, irán en orden alfabético, y santas pascuas. Se quiere acabar así con la secular discriminación del apellido de la madre, que siempre va el segundo y se pierde en la siguiente generación.

Eso ha dicho nuestro ministro de Justicia, que con el orden alfabético se “hará valer la igualdad ante la ley”.

No puedo estar más en desacuerdo con él. A mí me parece fatal este cambio. Y guárdense los afilados cuchillos las radicales feministas, que no es por el tema de defender la tradición que primaba los apellidos del varón, que eso me parece muy bien que se termine. Lo que me molesta es que se sustituye una discriminación por otra: si antes estaban discriminadas las mujeres, ahora lo estarán los Zulueta, Yagüe o Ximénez, que tendrán imposible pasar sus apellidos en primer lugar a poco que su pareja o parejo se ponga farruco o farruca.

Con el tiempo se corre el riesgo de que ya no existan más Zúñigas y esté el patio plagao de Álvareces, porque cada vez que haya discrepancia entre los progenitores el puto abecedario decide. Lo único bueno es que, como ha declarado la lideresa-presidenta de Madrid, en el futuro habrá menos Zapateros. Lo que no ha dicho es que habrá muchos más Aznares, Dios nos pille confesaos.

Lo interesante es que si unimos este cambio al hecho de que cualquier persona mayor de edad puede cambiar sus apellidos si así lo desea (aunque el proceso es farragoso, advierto), tenemos que en el futuro todos los que se apelliden Zabala y prevean conflicto conyugal sobre la preeminencia de su apellido acudirán raudos al registro a cambiárselo por “Azabala” y así ganar la batalla alfabética.

Claro que el cónyuge puede usar la misma táctica y comenzar una carrera sin fin que podría dar lugar a apellidos como “Aaaaaaaaaaagarcía”, o incluso directamente “Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”, que vete tú a deletreárselo a la operadora telefónica de turno. Apuesto a que alguno se pondrá creativo y decidirá apellidarse “          ”, que con eso gana seguro, o “@”, que a saber qué lugar ocupa en el alfabeto. Ahora que lo pienso, puede estar divertido el cambio este.

No, en serio. Esto es una chapuza de proporciones zapateriles, como nos tiene acostumbrados. A ver, si se quiere terminar la discriminación pero se quiere evitar peleas interminables sobre qué apellido poner primero, hay un método igual de sencillo e infinitamente más justo: se sortea y punto. Esto da exactamente las mismas probabilidades a todo el mundo, sea hombre, mujer, mutante, Zapata o Agüero.

Podría incluso hacerse sin necesidad de un acto “oficial” en el que se decidiese el contencioso, y así evitar gastos. Por ejemplo: si el DNI de la criatura es par, los apellidos van en orden alfabético; si es impar, en orden alfabético inverso. Y voilà, sin ningún esfuerzo y sin discriminar a nadie ya tenemos solucionado el tema de forma totalmente limpia y justa. O en lugar del número del DNI se puede usar el del último premio de lotería, o la cantidad de goles marcados por el pichichi de la liga en el día del nacimiento, o el que le salga de las narices al regulador. Pero lo del orden alfabético es inaceptable.

Admito que en realidad esto me toca los cojones más de lo predecible porque mi apellido es más bien de los últimos del diccionario, y llevo toda una vida sufriendo la dictadura del abecedario, odioso invento donde los haya. Incluso la única ventaja que tenía, que en los exámenes orales iba siempre de los últimos, se perdió por un profesor hijo puta que siempre los hacía en orden inverso pa joderme. Bueno, no les aburro con mis traumas escolares, pero que conste que la reforma esta es una mierda pinchada en un palo. He dicho.

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En un día como hoy es inevitable que se produzcan las típicas guerras de cifras sobre si la huelga general ha sido un éxito, un fracaso o un “no sabe/no contesta”. Desde todos los lados se sueltan datos, en muchas ocasiones incontrastables y con evidente tufillo a inventados, tipo: “en Mercamadrid sólo han entrado el 4% de los camiones” o “Los servicios mínimos se están cumpliendo en un 97%”. Que me pregunto yo si, por ejemplo, el dato de los camiones está calculado ponderado por el tonelaje, porque claro, si entran el 4% de los vinículos no es lo mismo si son chiquitajos o son bestias de quince ejes y cuatro trailers. O cómo se combina en una única cifra el cumplimiento de mínimos en los diferentes servicios: metro, basuras, urgencias, etc

Pero bueno, la precisión estadística y los números en general nunca han sido el fuerte de políticos y periodistas, así que habrá que apechugar con ello.

Incluso uno espera que en estas circunstancias los diferentes medios de comunicación saquen a relucir sus colores todavía más de lo habitual y resalten los datos que favorezcan su postura, ocultando los que la contradigan. Vale, venga, pase.

Lo que ya me parece el colmo es pretender dar a las cifras el sentido contrario al que tienen. Analicemos, por ejemplo, una temprana nota aparecida en la versión online de Edmundo. El titular dice:

Si uno lo lee rápido, lo que destaca es que el consumo de energía está siendo “igual”. Ah, claro, entonces es que los pringaos de los sindicatos la han cagao y no sigue la huelga ni su padre. Un momento. Que no, que es “igual” a un día festivo. Es decir, que no trabaja nadie, que la huelga está siendo un éxito!! Joder, pues vaya forma de decirlo…

El cuerpo de la nota es todavía peor. Comienza dando un dato aislado bastante difícil de valorar:

Vale, parece claro que la huelga se nota algo, un 10,9% concretamente, pero eso es mucho o poco? Es eso lo habitual en un día festivo, como dice el titular?
No nos impacientemos, que poco más abajo encontramos respuesta a esto, si bien dada de una forma cuando menos peculiar:

O sea, flipo. Comienzan con un “Sin embargo”, que en principio significa que lo que viene contradice o minora de alguna manera lo dicho hasta ahora. Y luego, la perla: que el consumo sólo ha bajado un 0,14%. Vamos, que casi está como siempre, nuevo fracaso del pérfido proletariado. Una vez más, si se lee con atención vemos que en realidad el dato indica un gran éxito huelguístico: el consumo es todavía menor que un domingo!!!!

Se ha lucido el periolisto que ha escrito esto. El titular adecuado, a mi juicio, sería algo así como “Las primeras horas de huelga bajan el consumo eléctrico a niveles inferiores a un domingo”. Cómo cambia la película, eh??

No sé si la manipulación viene ya de la fuente (Europa Press) o es aliño del periódico, o tal vez si es que con la huelga no hay nadie para escribir las noticias y ha sido un becario que pasaba por allí el perpetrador de semejante insulto a la inteligencia del lector. En cualquier caso, no debería tampoco escandalizarme tanto, por desgracia no es tan infrecuente ver bodrios similares en las páginas de los medios que nos ha tocado sufrir.

Termino aclarando que desconozco si el dato ese del 0,14% de descenso de consumo eléctrico es veraz o no, y que no me mueve ningún interés en proclamar el éxito o fracaso de la huelga, no me sean desconfiados. Independientemente de la opinión de cada uno, es palmariamente meridiano que se ha utilizado un dato que se presume cierto (eso no lo discute el artículo) para dar a entender lo contrario de lo que indica.

Feliz día de huelga a todos y todas

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Tremenda la estadística publicada hace unos días de que el 76% de los españoles no queremos que Rajoy ni Zapatero vuelvan a ser candidatos. Una buena forma de decir “estamos hasta los cojones de tanto político inútil”.

Lástima que estos dos patanes no tengan la cláusula corteinglesística del “si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, que si no hace tiempo que los habíamos retornado a los toriles.

Forges, magistral como siempre, ilustró perfectamente el dato:

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Al loro con el parrafito que se han marcado los bandarras de RyanAir en su reciente publicidad en prensa, anunciando vuelos a Estocolmo:

Si alguien consigue descifrar lo que intentan decir, me lo explique. Me recuerda al memorable spam bancario que recibió Silcas hace tiempo, con el agravante de que esto se ha publicado en prensa nacional, que se supone que debe ser algo más serio.

O sea, pase que sean una aerolínea de bajo coste y que a cambio de precios de risa tiren por los suelos los estándares de calidad, pero cutrificar de esta forma los anuncios ya me parece pasarse. Que no cuesta tanto escribir bien, o que por lo menos se entienda, joder.

Además el anuncio es como mínimo engañoso porque los tíos con todo el morro te hablan de “21 horas de luz del día” y de “noches blancas” cuando el anuncio se publica un 31 de agosto y la oferta es para viajar en septiembre y noviembre (curiosamente octubre no está incluido, vaya usted a saber por qué):

HOYGAN, que lo de las noches blancas es en junio, señores. Que esto es como anunciar viajes de esquí a Baqueira en julio o semanita de sol y playa en Menorca en enero. Que en el periodo ofertado las noches son negras como la noche, valga la redundancia: el día más largo de septiembre tiene 14 horas y el más corto de noviembre menos de 7. Curiosamente 14 + 7 = 21, igual es así como han calculado el dato…

Y es que mienten como bellacos con lo de las 21 horas de luz, porque en Estocolmo el día más largo de 2010 –el 21 de junio- duró exactamente 18 horas, 38 minutos y 25 segundos, según indica timeanddate.com. Faltan dos horas y pico para las 21.

Claro que como en realidad tampoco te llevan a Estocolmo, igual resulta que en el apartado lugar donde aterrizan sí se llega a las 21 horas de luz, aunque lo dudo mucho. Porque el vuelo en realidad te deja en el aeropuerto de Västerås, que está nada más y nada menos que a 103 kilómetros de la capital sueca, ocupando el sexto puesto en el prestigioso ránking “los aeropuertos más en el quinto pino de la red de RyanAir” elaborado por fronterasblog.

Eso sí, el precio es cojonudo: 19,99 Euros por trayecto (supongo que 39,98 ida y vuelta, si no hay más trampas en la oferta), incluyendo tasas e impuestos. Una ganga, oiga, anímese, pero deprisita que encima los mamones te dan sólo 2 días de plazo, hay que reservar antes del 2 de setiembre… ah! y sólo se puede ir desde Alicante o Girona. Me pregunto entonces para qué anunciarán esto en una edición de Madrid.

Aquí tienen el anuncio completo. Vaya chapuza, como para echar a la calle al departamento de márketing en bloque..

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Superfuerte, tía. Lo de mi cliente es de psiquiatra. Hace unos días, hallábamos nos tranquilamente currando en la sala que gentilmente nos había cedido el cliente meses ha para poder trabajar on site, cuando de repente aparecen cuatro currelas con sus monos azules diciendo que a darse el piro, que tenían orden de desalojarnos ipso facto.

Ante nuestra ojoplática mirada como única reacción los tíos preguntaron, con el tono nervioso propio del que sabe que la pregunta es retórica porque la respuesta es obvia: “Cómo?, que no os han avisado?, pues en 30 minutos esto tiene que quedar vacío, que van a meter aquí a un pez gordo”.

Pues no, majos, no nos han dicho ni mú. Heridos en nuestro orgullo, empezamos a soltar nombres que pudieran impresionar a los sufridos operarios: “pues si no nos lo confirma Menganito, de aquí no nos vamos”, “¿Esto lo ha aprobado Fulanito?”, “Cuando se entere Zutanito seguro que os da la contraorden de dejarnos donde estamos”, etc

Para nuestra desgracia, lo único que conseguimos con todo ello fue ganar un poco de tiempo porque, uno tras otro, Menganito, Fulanito y Zutanito se acochinaron en tablas y dijeron que la orden venía de muy arriba, que ajo y agua y a obedecer tocan.

– Y, a todo esto, a dónde nos mandan ahora?
– Pues a una especie de sala-zulo de la mitad del tamaño de la anterior, sin sillas, sin aire acondicionado (rezo a todos los dioses por no seguir en este proyecto en verano), que encima está en otro edificio –habrá que salir a la calle para cualquier reunión…-, que por cierto no tiene ascensor, y con magníficas vistas a los ladrillos del edificio contiguo, casi ni entra el aire cuando abres la ventana.

Esto no es humano, pareciere que esta gente disfrute puteando a sus consultores y proveedores varios.

Ya aceptado tan aciago destino y con un poco más de calma, hablamos con nuestro principal valedor, el cual, como único consuelo, se disculpó diciendo que le habían enviado un e-mail informándole del cambio hace N días y que no lo había leído pues se quedó olvidado entre el porrón de emilios que recibe a diario. Que si lo llega a leer la monta, porque él, como la Esteban con su Andreita, por nosotros mata. Que se ponía desde ya a buscarnos otra sala mejor donde podamos desarrollar nuestro brillante trabajo con dignidad y eficiencia, y añadamos, si cabe, todavía más valor para el sacrosanto accionista de esta casa.

Todo muy bonito, pero entre pitos y flautas habíamos echado la mañana sin dar un palo al agua y todavía no teníamos ni sillas donde sentarnos. Así que hubo que pasar al plan B: darnos al pillaje. Con la rapidez y coordinación propias de un comando de élite, asaltamos varias salas de reuniones circundantes y nos hicimos con bonitos asientos donde aposentar nuestros bonitos culos. Luego, investigando, investigando, descubrimos que había una sala contigua que estaba vacía y que nadie reivindicaba como suya, así que a okupar, que en una sola no cabemos todos.

En unas horas nos hemos hecho fuertes en nuestros nuevos aposentos y de ahí no nos saca ni Dios, a no ser que sea para ir a un sitio mejor acondicionado para el desempeño de las tareas de alto rendimiento intelectual por las que somos mundialmente conocidos. Hostias ya, si es que o se pone uno en plan pirata o le toman por el pito del sereno.

¡¡De las dos salas nuevas, no nos moverán, noooo nos mooo-veee-ráááááán!!

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Ayer tuve otra interesante experiencia de las que le enamoran a uno del maravilloso placer de volar. Pa empezar, madrugón olímpico para pillar el vuelo de AirEuropa con salida a las 7:05 de la mañana. Que no son horas, oigan.

Uno, que es previsor, viendo que había nevado en Madrid toda la tarde-noche del domingo, adelanta la salida de casa por si hay caos en la M-40, no sea que pierda el vuelo. Así que el móvil toca diana a las 04:30, qué sensación tan gratificante para un Lunes; cojo el coche y con la intrepidez y firmeza propias de conductor experimentado con 14 puntos, voy sorteando rotondas a 3 bajo cero y nieve hasta las orejas. Me culea un poco el vinículo sin llegar a más. Por suerte la M-40 está bastante bien y libre de nieve, llego a Barajas con tiempo de sobra.

Así de mal estaba la cosa

Una vez en la puerta de embarque nos hacen esperar un poco más de lo habitual, pero a los 20 minutos embarcamos. Quién dijo que Barajas es un caos cuando nieva. Ya cuando todo el pasaje está cómodamente (bueno, todo lo cómodamente que se puede estar en un avión) sentado y me preparo para escuchar atentamente el discursito habitual en tres idiomas sobre cómo abrocharse el cinturón y ponerse el chalequito, nos habla el piloto. Que va a ser que todavía no salimos, que aún no nos han dado hora y no se sabe cuándo nos la darán, habrá que esperar. Añade, en tono audiblemente cabreado, que la culpa no es sólo de la nevada y la niebla, sino también de una “huelga encubierta ilegal” de los controladores.

Que manda huevos que un piloto se cabree por la huelga -encubierta e ilegal o no- de otro colectivo, con las que montan ellos de vez en cuando, panda de cabrones. En cualquier caso, repasando la prensa de hoy no veo que ningún medio aluda a esa posible huelga (algo que sí se había denunciado en días pasados), así que me da que el comandante nos contó una milonga. Aunque este “diario de una nevada” aparecido en El Confidencial y supuestamente escrito por un controlador, además de la noticia que ha soltado hoy Pepiño, dan que pensar que igual sí que hay más que tiranteces entre los controladores y AENA, lo cual seguramente contribuyó a alargar nuestro doloroso confinamiento en la aeronave.

Y es que dos horas después de embarcar allí seguíamos, pacientemente esperando que a nuestro capitán le dieran hora pa despegar. Algunos pasajeros se bajan del avión a pesar de las advertencias de que perderían el billete si lo hacían. Las azafatas y azafatos reparten agua amablemente y luego pasan el carrito por si alguien quiere algo más sólido. Pero cobrando, eso sí, que vaya cabreo se cogió alguno con el feo detalle. El pobre azafato se excusaba como podía: “no, si yo por mí le regalaba el bocata, pero no me dejan”. Tanto insistió la gente que al final, ya a las tres horas de embarcados, el alto mando accedió a que nos dieran café gratis. En vasos de plástico, que no hay tazas pa tós.

En ese momento nuestro líder anuncia que le han informado de que en una hora salimos. Venga, que ya falta poco. Menos mal que me había cogido varios periódicos al embarcar y pude matar el tiempo sin aburrirme demasiado. Que había algunos que te ponían de los nervios con sólo mirarlos: caminando arriba y abajo del pasillo, mirando el reloj compulsivamente, preguntando a las azafatas –que lógicamente no tenían ni puñetera idea de cuándo saldríamos-, cagándose en las putas madres del piloto, los controladores y Pepiño Blanco, etc. Otros pasaban el rato escribiendo largas parrafadas en las hojas de reclamaciones.

Yo esta vez me lo tomé con muuuuuucha tranquilidad. Por un lado, ya tengo los cojones renegríos del humo de mil batallas, y a base de darme cabezazos contra múltiples muros he aprendido que poco se gana en estas situaciones poniéndose borde. Y por otro, tampoco tenía ninguna reunión superimportante ni el retraso me afectaba más allá que para quitarme horas de mi jornada laboral, así que por mí, como dice la canción, “let it snow, let it snow, let it snow”. A dormir y a esperar novedades.

Ha pasado hora y media desde que el comandante anunciara que en una hora salíamos, cuatro y media desde que nos metieron en el avión, y ahí estamos. Se han acabado el agua y los víveres, el aire está cada vez más viciado y cuesta respirar. Presas de la desesperación, comenzamos a devorarnos unos a otros. No, es broma, tampoco estaba tan mal el patio, aunque a más de uno se le veía a punto de hacer una locura.

Tras casi cinco horas amorraos al finger (que por cierto, no sé por qué en España les llamamos así si en inglés –al menos en USA- les dicen jetway o jet bridge), el avión se pone en marcha. Salva de aplausos entre el pasaje. Rodamos hacia la pista y en un momento dado nos paramos. Pasamos diez o quince minutos quietos y la gente se teme lo peor. Habla el capitán: que ahora hay que esperar a que descongelen el avión, que hay cola. Más paciencia. Que además yo, en mi profunda ignorancia, no termino de entender lo de descongelar el avión: si cuando vuelan a 10.000 metros de altura allá arriba hará como 40 ó 50 bajo cero y no pasa nada, por qué hay que descongelarlos cuando en tierra hace 4 ó 5 negativos?? algún ingeniero me lo explique, plis.

Total, que nos descongelan, que es algo mucho menos espectacular de lo que cupiera suponer: básicamente suben a un pavo a una grúa para que enchufe anticongelante a presión con una manguera. Visto desde dentro del avión es un poco como estar en un autolavado.

Así se descongela un avión

Finalmente, algo así como cinco horas y media más tarde de lo previsto, despegamos. Oh, qué maravillosa sensación sentir cómo se abandona el duro y frío suelo para surcar los aires libre cual paloma de la paz!! La ovación es ahora atronadora, a alguno se le escapa una lagrimita. Final feliz.

Lo que no entiendo muy bien es por qué nos embarcaron sin tener hora para despegar, hubiera sido mucho más grato afrontar el retraso desde la comodidad de la sala VIP, atiborrándome a pastelillos y snacks varios por la jeta. Pero bueno, hace mucho tiempo que dejé de intentar entender las decisiones de las aerolíneas, parece que siguen firmes en su eterna consigna: puteemos al pasajero todo lo posible, que por algo los billetes son cada vez más baratos y perdemos dinero a espuertas.

También me sorprendió que el retraso fuese tan larguísimo comparado con el del pasado 21 de diciembre, día en que cogí ese mismo vuelo y también nevaba en Madrid. En mi modesta opinión de observador meteorológicamente analfabeto, ese día nevó más que ayer, o al menos se veía bastante más nieve tanto en la M-40 como en las pistas de Barajas. Y sin embargo en esa ocasión “sólo” nos tuvieron hora y media en el avión, por culpa de la espera para la puta descongelación, que a ver si se compran más estaciones descongelatorias de esas. Tal vez es cierto lo de la huelga de controladores que denunciaba el piloto y por eso hubo más retraso ayer. O simplemente fue otra muestra de la ancestral confabulación judeomasónica que une a pilotos, controladores, seguratas, maleteros y directivos de aerolíneas en pos de un ideal: si quieres volar, a pasar por el aro.

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